Hoy, no toca

Muchos medios mundiales resaltan que Estados Unidos acaba de superar los 500.000 muertos por la pandemia. Para algunos es lamentable, para otros sólo noticioso y no faltan los que se alegran morbosamente de que los arrogantes y desarrollados yanquis muerdan el polvo destacadamente.

A aquellos de nuestros compatriotas que sienten esto último hay que recordarles una operación matemática. Si Estados Unidos cuenta con 333 millones de habitantes y España con 46 los ochenta y ocho mil fallecidos de nuestro país( si contamos las cifras reales) son más que el medio millón de EEUU. Solo hay que dividir 333 por 46. Sencillo aunque se haga manualmente.

El estallido de la pandemia va a cumplir un año. En estas fechas en 2020 la OMS ya conocía que no era un problema menor aunque pasteleara con las autoridades chinas no advirtiendo del posible alcance del drama. Si el país en el que brotó el virus hubiese sido Malí, Bolivia o Camboya la OMS habría sido más enérgica en dar la alarma aunque esto significara irritar al gobierno del país en cuestión. Con los grandotes como la China la ONU y su hija la OMS son más cautas y complacientes.

El 8 de marzo próximo, recordaremos, que no celebraremos, que nuestro gobierno tuvo la osadía de alentar la organización de nutridas manifestaciones feministas. Algo literalmente vesánico. Alguna ministra aseguró que iría al evento porque en ello “nos iba la vida”. La frivolidad de Simón en aquellas fechas también es imborrable. Nunca sabremos hasta que punto aquellas manifestaciones sirvieron para traer más muertes. El insinuarlo es poco patriótico, casi fascista. No olvidemos que el inefable Sánchez, en las Cortes, se enorgulleció de haber conmemorado el asunto en la forma masiva en que se hizo. ¿ Qué hubiera ocurrido si la insensatez festiva del 8 de marzo, con lo que se avecinaba y conocían los miembros del gobierno, lo monta el ejecutivo de Rajoy para protestar contra la eutanasia o defender la ayuda estatal a la Iglesia católica? El líder del PP y sus “boys” habrían sido calificados no de frívolos sino de casposos genocidas franquistas.

Dado que hablamos de rememoraciones la de este martes es ignorada o minimizada por un enorme porcentaje de la población española. La memoria es corta, los libros de texto resultan, a veces, insípidos y los profesores si llegan a explicar a la historia contemporánea no tienen tiempo de desarrollar el 23 de Febrero.

Lo curioso es que el protagonista absoluto de parar el golpe de estado, Juan Carlos, no sólo esté obligado al exilio en este día sino que niñatos de izquierda que pueden disfrutar de la democracia en no poca medida gracias él escojan la ocasión para denigrarlo. ¡Hombre!, digo yo, hoy no toca.