Biden, lo nunca visto y Lincoln

Biden

Prensa y comentaristas necesitamos sensacionalismo y hechos inauditos. Sucesos que nos encanta presentar como primicias.
La llegada al poder de Biden es un buen ejemplo. Un político sin excesivo lustre obtiene el mayor número de votos de la historia, primicia, se propone legalizar a once millones de inmigrantes ilegales, primicia, aunque ya Reagan había legalizado tres millones lo que no está mal para su tiempo, es uno de los momentos más divisorios de aquella nación y los actos violentas del día de Reyes no tienen precedentes en la historia de la pacífica y democrática Estados Unidos.

Resulta que los precedentes existen, al menos en el caso de Lincoln, el presidente más venerado de la historia estadounidense y que paradójicamente solo había obtenido un 40% de los votos( había varios candidatos). Debutó en un momento peliagudo. Siete estados de la Unión declararon la secesión cuando subió al poder, el Secretario del Tesoro del gobierno anterior lo había calificado de “enemigo de la raza humana”, el presidente saliente llegó tarde a la ceremonia inaugural porque estaba firmando indultos de amigos e industriales conocidos y varios políticos habían manifestado que Lincoln nunca entraría en La Casa Blanca.

Hubo un intento de asalto al Capitolio y en el tren que lo llevaba desde Illinois a Washington se descubrió una bomba antes de que saliera de Cincinnati. El convoy paraba en diversas ciudades y el larguirucho presidente, magnífico orador, hablaba con las fuerzas vivas o se dirigía a un grupo de gente. Las tropas federales fueron desplegadas y se contrató al jefe de la agencia de detectives Pinkerton para que protegiera a Lincoln. Mas tarde, Pinkerton comentaría que había un complot para asesinar al presidente republicano en el que había involucradas más de mil personas. Cuando el tren de Lincoln hacia su entrada en Washington, al otro lado del rio , una zona esclavista, se celebraba una subasta de esclavos.

La división del país no tenía precedentes, los estados secesionistas, indignados porque tomaba el poder un abolicionista, fueron seguidos por otros en su ruptura y llegó una guerra de cuatro años. Curiosamente, Lincoln diría repetidamente que el no había hecho una guerra para abolir la esclavitud, aunque ese era su deseo, y su intención posterior. La hizo para mantener la integridad del país. Solamente pose eso. La secesión era inadmisible.

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