Misterio en el Peñón

La maquinaria de eslóganes monclovita, autora de una de las frases mas estúpidas del último medio siglo (“vamos a salir más fuertes” de la pandemia), ha endilgado una también sabrosa a la Ministra de Exteriores. La eliminación de la verja de Gibraltar, el meter a la colonia británica de tapadillo en el espacio Schengen, significa que vamos a avanzar hacia una zona de “prosperidad compartida”.

Glorioso panorama idílico, los habitantes de Gibraltar muy pesarosos con el Brexit porque eso significaba que se quedaban fuera de Europa, van a seguir teniendo todas las ventajas europeas gracias a la generosidad de nuestro gobierno. Esto en momentos en que el Brexit nos colocaba en una posición óptima, de la que no hemos gozado en muchas décadas, para apretar las tuercas de los gibraltareños. Entonces, viene la ministra y para explicar esta suculento regalo que reciben los habitantes de la última colonia existente en Europa nos aclara que España también sale ganando porque vamos a entrar en una prosperidad compartida. No una soberanía compartida, eso, no. Una “prosperidad compartida”.

Y aquí entra el misterio que nos debería aclarar Agatha Christie, ¿Qué quiere decir eso de prosperidad compartida? ¿De dónde se desprende que el Campo de Gibraltar va a prosperar tirando la verja? Ni con la verja cerrada de la época de Franco, ni con ella abierta desde el gobierno de Felipe González hemos logrado que los gibraltareños o Gran Bretaña cedan, ni siquiera parcialmente, en el tema de la soberanía. Se me dirá que este tema importa un pepino al gobierno de Sánchez. Me temo que sea así. Pero no se acaba de entender por qué la zona va a prosperar ahora si en todas estás décadas con el acceso de los gibraltareños al mercado y a las instituciones europeas ellos han despegado económicamente, a veces de forma artera, y las gentes del campo de Gibraltar tienen una renta seis veces inferior a la de los habitantes del Peñón.

Por si faltaba poco, el británico Johnson aprovecha el acuerdo para decir que su gobierno sigue comprometido con la protección de “la soberanía británica”, detalle éste, el de la soberanía que púdicamente evita nuestro Sánchez en su comunicado. (¿Para qué molestar a Londres o a los gibraltareños?) Luego, la Ministra Laya declara que habrá controles españoles en la nueva situación y el titulado primer ministro de Gibraltar le tapa la boca con rotundidad: “ningún agente español, realizará controles de ningún tipo en Gibraltar ni ahora ni en los próximos cuatro años”.

Que te desmienta el portavoz del Vaticano, un pequeño estado independiente aunque de reconocida influencia, es embarazoso. Que lo haga el dirigente de una colonia de 42.000 habitantes es casi penoso.

La Ministra, lo digo sin acritud, debería aclararnos qué hemos sacado de esta cesión en circunstancias en que podíamos marcar algún gol decisivo. Yo no lo veo.