El discurso del Rey y las encuestas

Nuestro Vicepresidente del Gobierno que funge como profundo analista político y gran experto en la televisión pronosticó hace una semana que el discurso de fin de año del rey Felipe no sería visto ni por los empleados de la Zarzuela. Iglesias pereció por el prurito de hacer una frase.

Ocurrió lo que pasó en mi pueblo cuando al párroco hace medio siglo se le ocurrió decir que no se debía asistir a la proyección de “La gata sobre el tejado de zinc caliente” no por sus desnudos, que no los tenía, sino por la obvias desavenencias conyugales entre Paul Newman y Elizabeth Taylor y otras derivadas. La soflama del sacerdote no fue escuchada. El cine se llenó hasta los topes. Algo parecido ha acontecido ahora. Casi once millones de personas estaban delante de la televisión una cifra propia de un Madrid-Barcelona de fútbol. Insólito para un mensaje real o la intervención de cualquier político. Iglesias había, en definitiva, acrecentado la curiosidad.

Me gustó la alocución. El Monarca estuvo muy bien en la forma, lo leyó con soltura a un buen ritmo y con convicción. El punto neurálgico morboso del fondo fue asimismo pertinente. Se refirió de forma indirecta pero clara a conductas fiscales como de las que se acusa a su padre -todos lo entendimos- pero no entró en descalificaciones personales de su propio progenitor. Hizo bien en desoír las advertencias amenazantes de los podemitas y de algún miembro del gobierno que querían sangre visible. Era pedir demasiado. Tampoco recordamos a los líderes de Podemos fustigando a los miembros de su cúpula censurados por la justicia y nuestro gobierno no ha criticado ni en público ni en privado la gestión de los EREs y de los cursos de formación andaluces. Parece como si el asunto no tuviera nada que ver con el PSOE. Debió ser obra de un partido extinto, olvidado ya.

Las encuestas posteriores al discurso muestran que el monarca Don Felipe refuerza su popularidad y se aprueban holgadamente sus palabras navideñas. Un efecto que habrá desagrado al Vicepresidente. Es cierto que un 31% piensa que las palabras no fueron las adecuadas, un porcentaje no despreciable, pero casi dos tercios las consideraron oportunas y correctas.

Hablando de encuestas, sorpresa ¿Saben ustedes quienes han sido, según Gallup, los personajes más populares en Estados Unidos en el año que concluye? Entre las mujeres, Michelle Obama, lo es por tercer año consecutivo y su autobiografía lleva casi tres años en la lista de best sellers. Fantástico. Entre los hombres, casi lo habrán adivinado y no es una inocentada, Donald Trump. Por delante de Obama y de Biden. Para que vean que si España es diferente en ciertas cosas, Estados Unidos lo es en otras.