Asia saca pecho

Kishore Mahbubani, un importante diplomático e intelectual singapureño con el que compartí trabajos en Naciones Unidas escribe sin petulancia estos días en The economist que la era de la dominación de Occidente está acabando. Que el siglo XXI va a subrayar que Asia no es ya el continente del futuro sino motor del presente. La pandemia habría mostrado nuestras debilidades. China hizo un manejo chapucero y poco transparente del problema en los dos primeros meses pero, después, ella con Singapur, Corea del Sur, Formosa y algún otro han efectuado una gestión y una disciplina que tendríamos que envidiar los occidentales. Cita mi colega en tono negativo a Estados Unidos, Gran Bretaña, España y Francia. No podemos dar lecciones evidentemente y ya es mala pata que cada vez que describen algo ominoso de la pandemia el nombre de España aflore enseguida aunque nuestro gobierno quiera convencernos de que estamos deslumbrando al planeta con nuestra competencia.

Concluye que en éste y en otros aspectos muchos países del tercer mundo mirarán ahora a Asia como modelos a imitar cuando llega una crisis.

La profecía de Mahbubani te hace reflexionar. Barre para casa por razones comprensibles, su pequeño país, como casi toda Asia fue colonia de alguna nación europea, India, Indonesia, Vietnam, Camboya, Laos, Singapur, Malasia… Otros, como China fueron humillados largamente en el siglo XIX por potencias occidentales, otros, Japón… derrotados clamorosamente en la Guerra Mundial. Es reconfortante, para un asiático, sentir que están superando a los viejos señores o maestros. Ahora, los estudiantes de Corea y Singapur aparecen a la cabeza mundial en el Informe Pisa y en otros similares, el diminuto Singapur exporta como España, China ha sido bautizada como la fábrica del mundo, el gigante asiático recibe más estudiantes africanos que Gran Bretaña y Francia juntas, los chinos, banqueros del planeta, han pasado a ser el segundo contribuyente del presupuesto regular de Naciones Unidas -en mi época en la ONU eran el 14 o el 15 y su aportación era menor que la española- y si hay algo en lo que Trump y Biden coinciden es en que China constituye hoy la mayor amenaza estratégica de Estados Unidos. En la cuestión tecnológica, en la inteligencia artificial se juega la Champions del progreso y en la final estarán Estados Unidos y China. Rusia será un comparsa, ya lo es, y Europa, con su división, también.

Es normal que el comentarista y un creciente número de analistas indios hablen del amanecer del siglo de Asia. Los dirigentes de Pekín no lo pregonan pero lo piensan.