El sprint político de la vacuna

Pedro Sánchez anunció hace días que España junto con Alemania eran los países que tenían el más completo programa de vacunación del mundo mundial. No es la primera vez que, a semejanza de Trump, lanza frases triunfalistas sobre su acertado manejo de la pandemia algo que cualquier observador imparcial calificaría de farol infantil a la vista de las mentiras, las cifras récord de contagio y de fallecimiento, etc…

Ayer saltó la noticia de que Gran Bretaña, no sabemos si en lo completo pero sí en la rapidez, se ha adelantado a España y Alemania e incluso a Estados Unidos en el debut de la vacunación. Ya empezó con dos octogenarios.

En una fecha en que prensa y televisión inglesas tienen problemas para titular por la abundancia de hechos noticiosos( el acuerdo sobre el brexit con la UE ha dado un paso bueno, Londres no atentará contra la legalidad internacional en el tema de Irlanda, los jugadores de rugby estudian ir a los tribunales porque el porcentaje de los que sufren demencia años después de retirarse es enorme, hay pelea por la fotografías que han aparecido del aclamado dramaturgo Noel Coward con sus numerosos novios en los años treinta ….) la vacuna abre portadas y programas audiovisuales. Un ministro pregona que es un nuevo día V, estableciendo un paralelismo con la fecha de la victoria sobre el nazismo en la II Guerra Mundial, algo inolvidable para un británico, y el primer ministro Johnson saca pecho más justificadamente que el nuestro. Los comentaristas señalan que las vacunas de otros tipos fueron inventadas en Gran Bretaña hace tres siglos y ahora el país, con la celeridad en imponer la del coronavirus, crea otro hito.

En otras latitudes hay paralelamente abundante explotación política. Rusia también vacuna y los chinos reescriben la historia, incluso sancionando a “chivatos”, para lavar el baldón de que brotó allí. O se camufla en los controlados medios el brote de Wuhan o se afirma con rotundidad que el virus vino en productos alimenticios importados del exterior.

Las dudas sobre la corrección de la decisión británica han surgido en el mundo occidental( las descubiertas por chinos y rusos no son contempladas seriamente en las naciones desarrolladas). Fauci, el reputado asesor de la Casa Blanca que tarifó con Trump, tuvo el desliz de afirmar que los preparativos británicos no se habían hecho cuidadosamente. Ha rebobinado públicamente ante las protestas de instituciones de Gran Bretaña.

El gobierno de Londres insiste en que los 6´7 millones de personas prioritarias serán vacunadas entre enero y febrero en más de 70 hospitales. En Estados Unidos, Biden marca ostensibles distancias con Trump, y con Bush, Obama y Clinton se aprestan a recibirla. En aquel país la vacuna debe ser aprobada por la FAD dentro de ocho días.

Lo curioso es que siguen abundando los escépticos. En Gran Bretaña un tercio de los adultos manifiesta que no se la pondrá. Lo que creará un nuevo problema que también viviremos aquí.