Cecilia, Álvarez de Castro y Cataluña

La Cope me ha recordado que hace ya 44 años murió mi amiga Cecilia en un desafortunado accidente de carretera. El automóvil en que volvía de un concierto chocó con un carro en una carretera castellana.

Fue un golpe para los que la queríamos y para nuestra música. Conocí a la cantante en Argelia; era hija de mi jefe, el Embajador Sobredo, y recalaba en la capital argelina de vez en cuando. Sus discos traían algo nuevo en aquella esperanzadora época del final del franquismo. Empece a comprarlos repetidamente, era un regalo chulo para llevar a las cenas que, con frecuencia, disfrutamos, o padecemos, los diplomáticos. En mis viajes a Melilla, paraíso consumista para los que vivíamos en la socialista, desprovista y desconfiada Argelia, donde adquiríamos desde tiritas hasta patatas, actuaba con mañas de comprador-promotor que aprobaría Iván Redondo. En la tienda, presumiendo que el stock debía ser limitado, pedía una docena de discos de la cantante. Me arriesgaba a que existiera esa cantidad pero no me importaba comprarlos y era un riesgo calculado. Solo había dos o tres y me marchaba exclamando que era una pena con poder llevarme más. Despertaba el apetito de dos o tres espectadores.

Las canciones de Cecilia eran singulares, una melodía afortunada, temas que te decían algo y un texto que, a menudo , era poesía asequible de calidad. Un buen ejemplo es mi preferida “ Un ramito de violetas”pero hay muchas más porque fue muy fértil. No ocupaba mal lugar “mi querida España” que, hace unos años , cuando el ayuntamiento de Carmena tuvo el feliz gesto de poner una placa en la Avenida de Valladolid donde vivió Cecilia un celoso defensor oficial de la ideología progre del momento intento que en el texto del mármol no figurase el nombre de esa canción. La palabra España debía chirriarle por franquista.

Pienso en Cecilia (Eva Sobredo) y su querida España estos días en que en mi retiro de Vélez Blanco leo, en algún caso, releo en otro, los Episodios Nacionales de Galdós especialmente Gerona donde la población de esa bonita ciudad catalana lucha con denuedo, hasta la extenuación-la población heroica fue rendida tanto por la pesada artillería francesa como por el hambre increíble que padeció, los ratones eran presa codiciada para deglutirlos-por defender España y su Rey. Un ejemplo para nuestro país como Zaragoza o Madrid. ¿ Que pensaría, la demócrata, la liberal, la inspirada Cecilia de la situación actual y de las patrañas que sectarios separatistas difunden sobre la opresión que sufren de España?

¿Qué sentimiento albergaría la cantante al ver que el seny de un número no despreciable de otrora sensatos catalanes ha sido sustituido en las últimas décadas por una “rauxa” que bordea a veces sorprendentemente el odio?

¿Cómo terminaría su canción hoy después de escribir

Esta España viva
Esta España muerta
De tu santa siesta
Ahora te despiertan
Versos de poetas
¿Dónde están tus ojos?
¿Dónde están tus manos?
¿Dónde tu cabeza?

La cantante esquivó a la censura y en lugar de esta España ciega cantó esta España cierta.

Cuál sería la España cierta que encontraría EVA hoy. ¿Cierta o incierta?