Londres y Moscú siguen jugando a los espías

Gran Bretaña ha dado una excelente cosecha de autores policíacos. Le Carré ha vendido millones de sus libros y Graham Greene también se movió con soltura y humor en ese terreno. Las obras de ambos han sido llevadas a la pantalla, algunas como “El tercer hombre de Greene”, con el trío Orson Welles, Joseph Cotten y Alida Valli, de forma memorable.

La historia de la guerra fría les ha dado abundante material. Londres vio como importantes figuras políticas, Burgess, Maclean y Kim Philby, que engañó hasta Franco en nuestra guerra civil, amén de un cuarto hombre cercano a la reina Isabel, habían sido reclutados en los años cuarenta por su simpatía hacia la causa comunista y trabajaron para Moscú durante décadas. Prestaron importantes servicios para desenmascarar a agentes británicos en el interior de Rusia con las funestas consecuencias que siguieron.

Vivimos ahora la más reciente de las escaramuzas. Los rusos son acusados de tratar de robar, hackeandola, información de industrias que parecen tener avanzado el descubrimiento de la vacuna contra el Covid. Las autoridades rusas alardean de haber hecho considerables progresos en ese campo y una ayudita occidental no les vendría mal para pulir su producto y sacar pecho económico y político.

Los rusos lo niegan, claro, aunque un Informe del Comité de inteligencia y Seguridad del Parlamento británico ponga en evidencia su conducta en un tema relacionado más serio. El comité llega a la conclusión que desde hace años el gobierno conservador ha evitado investigar las acusaciones de que los rusos estaban influyendo, con sus redes sociales, en el resultado de las elecciones británicas, en el referéndum del Brexit que el Kremlin quería que concluyera con la salida de Gran Bretaña de Europa, y en de la independencia escocesa. ( Nosotros no debemos olvidar el caso catalán) .También alude a la existencia de manejos de lavado de dinero que realizan los numerosos magnates rusos residentes en Londres. Personas cercanas al Kremlim, cuates algunos de Putin, y que con su magnificencia con grupos políticos, ONGs, asociaciones benéficas…pueden alterar el curso de la política británica. Se apunta a que los conexiones de estos potentados con miembros importantes de la Cámara de los Lores son obvias y probablemente nocivas.

Los medios de información británicos señalan que conocidos los atentados, algunos letales como el de Litvinenko cometidos por agentes rusos en Gran Bretaña, otros fallidos como el de la familia Skripal, el gobierno británico no debería echar en saco roto los avisos del comité del parlamento que también ha recomendado que se actualice la legislación para luchar contra el espionaje.

Lo curioso es que gobierno de Johnson no parece estar interesado en hacer lo que se le pide. Ni quiso investigar en su momento ni quiere actuar ahora.

  1. ciudadano says:

    Para tener derecho a un complemento salarial, primero hay que tener un salario. Por lo tanto los más desfavorecidos que son los que no tienen trabajo se quedaran fuera de esta ayuda. Además los que más ganaran con ello serán los empresarios, ya que podrán mantener sueldos bajos con la excusa que el Estado ya te complementará siempre y cuando reunas los cincuantamil requisitos que seguramente seran necesarios para ello y que practicamente nadie va a tener... que ya nos conocemos.