Las encuestas y el coronavirus

En ningún país del mundo, con la posible excepción de Estados Unidos, existe una polarización política tan agudizada como en España. Las encuestas son un buen ejemplo de esa brecha. En eso hasta superamos a Estados Unidos. Allí, Trump, que tiene sorprendentemente quizá el índice medio de aceptación más alto de su reinado, 46’ 4 por cien, es vapuleado o alabado en los medios de información pero los sondeos no difieren en exceso. Aquí, en el plazo de siete días, tenemos un muestreo de ABC que indica que PSOE y PP andan muy parejos en la intención de voto, 28 y 27 por cien respectivamente, y la proyección de este martes del ya famoso Tezanos que indica que la diferencia entre los dos se ha ensanchado y sería de unos 11 puntos a favor de los socialistas.

Alguien dirá, y no le faltará razón, que Tezanos no tiene una trayectoria exactamente objetiva en sus muestreos. La tendenciosidad ha aflorado incluso en el modo de formulación de las preguntas, en la penúltima las había de bochorno y causarían pasmo en bastantes países democráticos. Es cierto, al director del CIS le encanta barrer para casa, es decir para el campo de quien le ha nombrado.

Ahora bien, aún considerando que la encuesta del CIS, encargada al parecer a una empresa sin respetar plenamente las reglas vigentes, haya hecho varios regalitos y redondeos al partido socialista, tengo enormes dudas, y disiento de otros comentaristas, de que el penoso manejo de la crisis sanitaria que ha efectuado Sánchez, a lo que habría que añadir los disparates que han proferido varios de sus Ministros, hayan hecho auténtica mella en el ánimo de los votantes. Se me dirá que las mentiras notorias del Ejecutivo y su Presidente en temas que angustian y que inciden en nuestra Salud, las fricciones con la Constitución que implican legislar como lo está haciendo Sánchez aprovechándose de la pandemia, el favoritismo en el confinamiento hacia las comunidades cuyo voto necesita, las hilarantes contradicciones en lo que disponen (las mascarillas...), el pavoneo del Gobierno por su actuación siendo el segundo país del mundo con más muertos por habitantes, la ignominia inicial de la manifestación feminista, etc..., se me dirá que todo eso ha de estarle pasando una costosa factura al Gobierno.

No estoy convencido. La factura existiría y sería muy costosa si el que estuviera gobernando fuera el PP o cualquier partido de derecha aunque sólo hubiera realizado un tercio de las trapacerías actuales. Con el PSOE o uno de izquierdas, no. Esta es nuestra España hoy.

  1. antonio says:

    Hacía tiempo que no le leía un artículo tan bien hilvanado. Welcome back.