El responsable es el trifachito

Si yo tuviera 48 años y de repente me quedara sin empleo, aunque lamentablemente lo primero no es cierto pero lo segundo sería ciertamente catastrófico, encontraría probablemente trabajo, dado que he sido en tres épocas diferentes portavoz del Ministerio de asuntos exteriores, en alguno de los gabinetes de prensa oficiales que trabajan a toda pastilla en diferentes instancias y países con motivo del coronavirus.

El primer intento sería en China. Deben estar haciendo esfuerzos ímprobos para vender en el exterior que no han tardado nada en dar cuenta de la existencia de la plaga y que eso de que censuraron y amenazaron al médico que dio la voz de alarma es una patraña occidental.

El segundo lugar sería Estados Unidos. Allí los republicanos y Trump repiten sin cesar que su manejo del enfoque de la pandemia es ejemplar, lo que no es exactamente cierto, mientras que la señora Pelosi, a la que Trump ha calificado de “muñequito ridículo”, y la prensa enemiga del Presidente, como el New York Times, reiteran incansablemente que el inquilino de La Casa Blanca es una catástrofe. Es curioso y hasta paradójico que la imagen de Trump haya mejorado en su país desde el inicio de la pandemia.

Pasadas unas semanas, si la cosa no mejora abruptamente, lo que no parece probable, el Presidente de Méjico que en su verborrea populista y su curiosa campechanía no sólo ha descartado todo tipo de confinamiento sino que alienta a la gente a ir a lugares públicos y se hincha a dar abrazos y besos, va a necesitar media docena de gabinetes de prensa para explicar su curiosa y despreocupada conducta. Ya le ha pasado a otro bocazas, al británico Johnson.

Pero donde deben estar ya contratando o montando un grupo numeroso, experto en blanqueo, con retazos de varios Ministerios es en nuestro Gobierno. Presumo que ya más nutrido que el que se encarga de recopilar datos fehacientes y exhaustivos sobre la crisis. La razón es que tienen que encontrar un cúmulo enorme, cuantioso, de razones, un argumentario con un centenar de disquisiciones bien ordenadas y punzantes para demostrar que el gabinete de Sánchez no tiene la menor responsabilidad en la más leve propagación de la crisis. Todo obedece a la criminal contracción del gasto de los anteriores gobiernos del PP, a la política lastimosa de Aznar, de Franco. A la desidia de los Borbones en el siglo XIX, a la falta de higiene del Cid, de Hernán Cortés, de Viriato, de Isabel la Católica que no se cambiaba de bragas en dos meses (¿por qué en rodajes eróticos como los actuales no se vio a Isabel Jenner cambiarse de ropa interior en ningún capítulo de la serie? Porque era una guarra beata) de todos los dirigentes, en suma, mitificados por el franquismo que no hacían como Azaña, Pablo Iglesias (el viejo), Largo Caballero, Salmerón o Pi y Margall que se duchaban a diario, incluso en la guerra civil al que le pilló en ella.

Se inculcará en tono jocoso pero firme que son estos recortes derechistas los que han traído estos lodos de falta de mascarillas, personal, presupuesto y listas de espera.
Hay que repetirlo muchas veces, seduciendo a muchos creadores de opinión, enviando miles de mensajes porque cuela, los españoles acabarán creyéndolo si se les mensajea bastante y de forma variada.

Así, los españoles olvidarán que las listas de espera mayores, y además camufladas, las listas de espera escandalosas eran las del gobierno andaluz de la época del PSOE, que en aquella comunidad también se crearon y privatizaron hospitales en esa época, que el presupuesto sanitario de Madrid ahora es claramente superior al del 2010, que las manifestaciones del 8 de marzo, y el insensato mitin de Vox, eran una machada feminista perfectamente aplazable y sobre cuyo potencial peligro el gobierno había sido advertido desde dentro y desde fuera.

Tachar al gobierno de Pedro Sánchez de responsable inexcusable de la propagación de la crisis me parece tan injusto como culpar a Zapatero de causar el caos económico del 2008. Los dos cataclismos venían de fuera. Pero de eso, después de semanas de dilaciones, pobre gestión, palos de ciego, manifestaciones temerarias…, pasar a culpar a la oposición, al trifachito, de lo que está ocurriendo va un abismo que nuestros dirigentes oficiales ya han franqueado y tienen gente elaborando el argumentario. Calculen cuántos mensajes van ustedes a recibir en las próximas semanas blanqueando al Gobierno y echándole caca al PP ¿Cien, doscientos? Se queda corto. Les apasiona la venta propagandística, tienen los recursos y habrá ayudas interesadas y desinteresadas

  1. mazarino says:

    Me parece EXCESIVO el capitalismo colonizante que ejerce la troika sobre los Estados soberanos.Y no es Alemania y EEUU -con sus ciudadanos al completo-sino los poderes económicos y financieros internacionales quienes no quieren asumir NINGÚN RIESGO,cuando cumplen su función efectiva de «Prestar Dinero».Por esa razón cobran intereses convenidos,así que deben saber A QUIÉN SE LO PRESTAN y en qué condiciones.Y no tirar por el camino de la amenaza,la intervención en países soberanos y la intromisión en lo que decdan los ciudadanos LIBRES,que no parece que lo seamos tanto.Así que animo a los griegos a a hacer lo que les de la real gana,y que asuman la carga.

  2. Jesus Guerreiro says:

    Yo deseo que gane el PODEMOS griego lo que llevaría a salir del euro a Grecia para que los españoles sepan lo que significaría darle
    el voto a Podemos.
    Viva España