Terremoto en Irlanda

“Una victoria espectacular que cambia el panorama político” cuenta el Irish Times periódico con el que yo me desteté en inglés.

La revolución es un hecho. El partido Sinn Fein, heredero del violento IRA, populista para muchos, furibundo partidario de la reunificación de las dos Irlandas y tenido por intratable, prácticamente apestado, por los dos partidos que han venido gobernando la Irlanda independiente durante más de tres décadas, ha terminado segundo en las elecciones del pasado domingo (37 escaños) prácticamente empatado con el vencedor, el Fianna Fail (38) y dos por encima del Fine Gael (35) del primer ministro saliente Leo Varadkar, un político apreciado en Europa.

La elección produce un cúmulo de sorpresas. El ahora ungido por las urnas Sinn Fein había tenido un pobre resultado en las elecciones municipales. Quizás por ello sólo había presentado candidatos en 42 circunscripciones de las más de 150 en que está dividido el país y, por otra parte, no puso excesivo énfasis en la campaña en la cuestión, trascendental para él, de la reunificación, ni subrayó los problemas que planteaba el Brexit. Ha insistido y denunciado cuestiones sociales, las deficiencias del sistema sanitario, la carestía de las viviendas y los alquileres, etc…Esto ha hecho mella en los votantes -el SF ha prometido construir 100.000 viviendas asequibles en cuatro años- especialmente entre los jóvenes. El electorado joven, como en otros países europeos, ha rechazado la situación actual. Irlanda es un milagro dentro de la Unión europea, con un crecimiento envidiable del 5%, pero los ciudadanos consideran que el crecimiento económico no les llega, es la opinión de 63% de la población.

Parte del éxito se debe a su nuevo líder, la señora Mary Lou MacDonald, una señora carismática, considerada moderada, brillante y que, según muchos irlandeses, habla claro. Ya ha declarado que está lista, en el juego inevitable de coaliciones (el parlamento tiene 180 escaños), a ser candidata a dirigir el país y que hablará con quien sea de los dos grandes partidos existentes hasta ahora o de otros grupos.

Las dos formaciones que se han turnado hasta ahora tienen remilgos, sobre todo el Fine Gael. Los herederos del Ira eran hasta ayer un apestado. Puede que ahora sean ya menos tóxicos.

En todo caso, los partidarios de la reunificación, en el Sur y en el Norte, están brindando. Y el Brexit aumenta probablemente el apetito por el matrimonio de las dos Irlandas.