Empieza el show de la inhabilitación

En la tarde del martes cuando escribo esto está a punto de comenzar en el Senado el acto definitivo del proceso de inhabilitación que los demócratas, los adversarios de Trump, han logrado que transite por la Cámara de Representantes donde tienen mayoría. Como es sabido, aunque entre nosotros se olvide, la palabra final sobre la absolución o condena, y derrocamiento, de Trump la tiene el Senado donde sus correligionarios, los republicanos están en mayoría (53 de 100). No se cree que prospere.

Si las dos cámaras del Congreso están polarizadas no lo están menos los órganos de información. Un examen de los titulares de hoy lo muestra elocuentemente. Los hay que están a favor:

“Los senadores republicanos están sumergidos en la desvergüenza” (N. York Times). En el bando de la inhabilitación también se alinearían el Washington Post y la cadena CNN

Y los hay que se oponen:

“El odio de la izquierda hacia Trump se está convirtiendo en una tragedia nacional” (N.York Post)

“Pelosi sabe que la inhabilitación no tiene recorrido” (Wall Street Journal)

“Bajo Trump, Estados Unidos puede estar en el momento de mayor fuerza desde la Segunda Guerra Mundial”( P.J. Media) Afirmación esta última que parecerá una patochada a la casi totalidad de los críticos del Presidente.

Algún partidario de Trump se pone apocalíptico: “El intento de inhabilitación será una mancha imborrable en el legado demócrata”, mientras que los enemigos subrayan que las pruebas contra el presidente son bochornosamente aplastantes.

El respetable público tampoco se pone de acuerdo. Un cocktail de seis encuestadores que realizan muestreos a menudo arroja lo siguiente :

44 % Trump debe ser inhabilitado

44´7% Trump no debe ser inhabilitado.

Mientras tanto, y para regocijo del Presidente, los candidatos demócratas aumentan las puyas para desacreditar al colega: Sanders y Warren los dos candidatos de la izquierda demócrata ya se acusan, por personas interpuestas, de ser objeto de descalificaciones de su adversario. Por otra parte, Hillary Clinton en las páginas del Hollywood Reporter fulmina a Sanders: “A nadie le gusta”. Una afirmación poco caritativa hacia un correligionario.

Las sesiones en el senado durarán unas semanas. A algunos de los candidatos demócratas, Sanders, Warren, les va a ser difícil estar en las inminentes, y a veces cruciales, primarias de Iowa, New Hampshire, etc…sin ausentarse de las sesiones de examen del Presidente de las que Trump puede emerger debilitado o reforzado. A Clinton le vinieron bien.