La película boliviana de nuestros diplomáticos

¿Qué fue a hacer la Encargada de negocios de nuestra Embajada en La Paz en la residencia de la Embajadora de Méjico por la “mañana bien tempranito”?

El aparentemente inocuo desplazamiento ha despertado la cólera, oportunamente magnificada, del gobierno boliviano. La razón es que dentro de la representación azteca hay refugiados unos ocho políticos bolivianos del gobierno derrocado de Chaves algunos de los cuales son reclamados por la justicia boliviana con acusaciones de narcotraficantes y otras de similar gravedad. La acusación implícita a nuestros diplomáticos se centra en que estaban allí para de alguna manera facilitar clandestinamente la salida del edificio mejicano y posteriormente del país a los políticos reclamados por la justicia.

La acusación es seria, injerencia en política interior boliviana, atentado contra la soberanía del país, etc...como los voceros oficiales han propalado rápidamente. El incidente está siendo explotado por el nuevo gobierno de La Paz en momentos en que el país está inquieto y dividido. Culpar de algo a Estados Unidos o a España en un país iberoamericano puede ser rentable en una parte no despreciable de la opinión pública. Se agita el fantasma del nuevo colonialismo y hay bastante gente que compra la mercancía.

Sin embargo, hay bastantes lagunas en la actuación de nuestros representantes que alimentan las sospechas bolivianas. Nuestra respuesta oficial es que la diplomática española se encontraba haciendo “una visita de cortesía”. Es un pelin extraño hacer una visita de cortesía a las 8 de la mañana. Luego, la diplomática española, Embajadora en funciones, iba flanqueada por el cónsul. Algo poco corriente en una visita de cortesía y los suspicaces bolivianos podían deducir que nuestra gente iba a facilitar a los refugiados alguna clase de documento para que pudieran abandonar el país. Tenemos además la presencia de cuatro geos que llegaron algo más tarde para recoger a los dos funcionarios españoles.

La Paz no es hoy la ciudad mas segura del mundo pero tampoco se la considera mayormente insegura. ¿Hacían falta cuatro geos? ¿No bastaba con dos? Es obvio, por otra parte, que si los geos, en ese número, estaban allí, lo que provocó la curiosidad primero y la irritación después de los vecinos, es porque tenían órdenes de acudir a recoger a los diplomáticos. Los geos son disciplinados y no toman decisiones gratuitas. Un amigo boliviano me cuenta que el grupo de civiles que se formó en la puerta de la embajada de Méjico y las autoridades bolivianas después dedujeron que nuestra gente iba a sacar oculto a alguno de los refugiados en la cancillería mejicana. Es algo de tintes novelescos pero no es la primera vez que diplomáticos de diversos países sacan de un edificio a alguien buscado razonable o arbitrariamente por las autoridades de una nación.

Para concluir la película nuestro ministerio anuncia al poco de estallar el incidente que va a enviar a alguien a La Paz para hacer un informe sobre el asunto. Extraño asimismo. Si la Encargada se Negocios actuó correctamente, y presumo que sí,¿no basta con la explicación que ella de a sus superiores de Madrid? Una visita de cortesía a las ocho de la mañana de una diplomática experta y que llevaba ya tiempo en La Paz huele mal. Un quisquilloso, o muchos quisquillosos , pueden pensar que alguien superior la envió allí a esa hora. ¿A hacer qué cosa?

Que los bolivianos se lo han tomado a pecho, y quizás les ha interesado hacerlo, lo muestra que han declarado persona non grata a los dos diplomáticos españoles y les han dado un periodo de tiempo inusitadamente breve para que abandonen el país. Declararte persona non grata es algo totalmente infrecuente para nuestros diplomáticos que raramente toman decisiones peliagudas sin consultar a Madrid.