Europa, achacosa y sumida en dudas, despide el año.

Brussels (Belgium), 17/10/2019.- British Prime Minister Boris Johnson holds a news conference during a Brexit summit in Brussels, Belgium, 17 October 2019. According to reports, the EU and the British government have reached a deal for Brexit. (Bélgica, Bruselas) EFE/EPA/JULIEN WARNAND |

El final de esta década, lo situemos ahora o dentro de un año, va a dar fe de la pérdida de peso de la Unión europea. Los alifafes y la falta de credibilidad , dentro y fuera de nuestras fronteras, se suceden. Como he escrito en otro momento no hay ningún tema importante en el que los integrantes de la Unión no esté divididos, desde la emigración, donde el autócrata Erdogan nos abronca por lo que el considera nuestro egoísmo, pasando por los temas bancarios,  hasta las relaciones con Rusia donde hay países decididos a continuar argumentando ante Putin que las fechorías, como la de alimentar la rebelión en Ucrania, se pagan y varios que se mueren por olvidarse ya del asunto.

La salida ya inevitable de Gran Bretaña puede dar más cohesión a los que se quedan. Europa, con todo, achica su estatura con la espantada de Johnson. En el tablero internacional emergen otras potencias, China, India…y nosotros contamos menos. La cumbre del clima es un buen ejemplo de este deslizamiento. Europa, proclama que va a seguir haciendo los deberes, los grandes, China, Estados Unidos se escabullen, y ni la Onu ni Europa pueden sacarles los colores por su patente incumplimiento envuelto, como en el caso chino,  en un lenguaje buenista en el que pocos creen.

La defensa europea continúa en pañales y la marcha de Gran Bretaña la acrecienta. El cisma es aquí palpable. Unos prefieren continuar recostados en la cuna que mece Washington con sus recursos ingentes. Varias callan. Los menos abogan por la creación de una defensa europea con músculo. Londres venía siendo un freno para esto pero su marcha no ayudará demasiado a levantarla. Independizarse totalmente de Estados Unidos por lógico temor a lo que haga el imprevisible Trump sería enormemente costoso. No es ya que Europa no sepa encontrar una estrategia única en temas de defensa, como dice el exministro francés Vedrine, los europeos “viven en un estado de letargia estratégica , es que salirse del regazo del tio Sam significa emplear ingentes recursos en la seguridad algo que muchos detestan. ¿ Puede alguien imaginarse un gobierno Sánchez-Iglesias aumentando seriamente el presupuesto de defensa?

El sentimiento europeísta sufre también en más de un país. El entusiasmo se esfumó. En  España, donde estaba más arraigado, la actuación de los tribunales europeos habrá contribuido a enfriarlo un tanto.