El clima: la única razón del fracaso

La conferencia de Madrid sobre el clima ha pinchado. Claramente. Algunos portavoces oficiales, entusiasmados con que el Gobierno de nuestro país se apuntara un tanto, muchos lo deseábamos en este caso, e imbuidos del amor progresista a la ecología que consideran rentable electoralmente, hicieron declaraciones que no parecían muy realistas.

Los entendidos en esta clase de conferencias sabían que los resultados podían ser magros. Fue aún peor, han resultado enclenques. La prensa mundial se ha hecho eco del pobre resultado . El francés Liberation titulaba: “Grandes diferencias y gran decepción”. Su compatriota Le monde era asimismo tajante: “Una ocasión fallida para la ecología“. El argentino Página 12 rezaba “La cumbre del clima fracasó en su objetivo de reducir las emisiones“. Parecidas conclusiones alcanzaban los diarios alemanes o italianos o mejicanos. En los de países importantes, como Estados Unidos, la cuestión no ha ocupado demasiado espacio. En algunos medios de grandes potencias parece haber satisfacción con el fiasco.

La cumbre se prolongó un par de días deseando sacar algún punto clave e intentando lavar la cara ante opinión pública y ONGs. Estas han quedado desencantadas y han pregonado su irritación ante un acuerdo de mínimos.

Cabe entonces preguntarse quiénes son los responsables de que no se atajen o palien seriamente los efectos nocivos para el planeta que todo el mundo dice lamentar profundamente. Pues los mayores responsables son muchos de los que manifiestan su pesar por el estado de las cosas. Los Jeremías son los propios gobiernos que hacen pucheros y parecen culpar a todo el mundo menos a ellos mismos. Trump brota inmediatamente en los comentarios de los puristas ecológicos. Es un blanco fácil y todo el mundo se refocila encontrando un culpable. Estados Unidos es un gran contaminador, es un país rico y gobernado por un tipo de derechas. Pero, ¿son Estados Unidos más responsables que China, India, Rusia o Brasil? Ciertamente, no. Hay, sin embargo, un cierto pudor en mencionar a otros países. Acusar a Estados Unidos es muy socorrido , incluso alguien vitupera a Washington y a “otros estados importantes” pero púdicamente se oculta el nombre de los otros caraduras. Trump no cumple pero él lo dice.

Una cosa es predicar y otra dar trigo. Con la ecología ocurre igual. Prometer, que se te llene la boca, no plantea problemas, es barato. Luego, suprimir el carbón, controlar el consumo de petróleo quita votos o ralentiza el crecimiento. ¿Cuántas plantas de carbón va a inaugurar China este año? Bastantes.