La mentira y las elecciones británicas

Un spot negativo sobre Nixon de los años setenta mostraba la cara del que sería más tarde Presidente con la inscripción “¿compraría usted un coche de segunda mano a un tipo como este?”. Las elecciones británicas del jueves tienen protagonistas similares. Va a triunfar Johnson, los sondeos británicos desbarran con frecuencia pero parece que esta vez no se equivocarán en el vencedor. Es más mentiroso que Corbyn, aunque éste tampoco sea un modelo ético. Para los dos el fin parece justificar los medios y un diputado conservador concluía amargamente en días pasados que el pueblo británico va a confiar su destino a políticos, Johnson y Corbyn, a los que uno no dejaría que cuidaran de sus hijos durante una hora.

El país está tan polarizado como Estados Unidos o como España. Irlanda del Norte y Escocia no desean por nada del mundo dejar la Unión Europea, Inglaterra quiere. Una inmensa mayoría de los jóvenes de 18 a 24 años prefiere quedarse, sólo el 18% se pronuncia por la salida, mientras que un 65% de los mayores de 65 opta por abandonar la Unión. Lamentablemente para los partidarios de Europa, los jubilados votan más que los jóvenes.

Dos antiguos primeros ministros, muy respetados en sus mandatos, Major y Blair, han aconsejado a los votantes que se inclinen por los candidatos de su partido que sean proeuropeos y que no aúpen a los partidarios de la separación del continente. Major insiste en que estamos ante la mayor catástrofe política que ha visto en su larga vida y que la marcha empobrecerá y debilitará a Gran Bretaña. El popular actor Hugh Grant se expresa de modo similar. Sesudos comentaristas apuntan que estamos ante una elección surrealista en la que muchos ciudadanos van a votar sin que sientan la menor simpatía por uno u otro de los dos principales contendientes.

La mentira, con todo, como en Estados Unidos o España, Trump y Sánchez también tienen títulos en este campo, va a ganar. Corbyn es un euroescéptico de izquierdas, que no sabe aún que es lo mejor para el país, irse de Europa o quedarse, y que no quiere ver que muchas de sus promesas electorales, la solidez de la industria automovilística británica por ejemplo, serían de difícil consecución con la separación de Europa.

Johnson, el mentiroso contumaz según algunos, ha evadido en la campaña tratar en detalle los temas espinosos, ¿qué va a pasar con Escocia e Irlanda del Norte?, y se empecina en asegurar cosas irrealizables. Entre ellas cómo articular de verdad la salida de la Unión en sólo un año, una quimera monumental para muchos, cómo se solucionan cuestiones complejas como las de la pesca, los servicios financieros, etc… Ha mostrado en la campaña una arrogancia y un nacionalismo trumpianos y cuando en una de las apariciones televisivas soltó con rotundidad que decir la verdad es importante hubo una carcajada generalizada de la audiencia. Pero así está el mundo. Los avezados británicos no sólo van a entregar el poder a un mentiroso sino a alguien que saben que es un mentiroso.