El silencio del Nuevo Testamento del PSOE

Cuando yo vivía en Estados Unidos era frecuente que te invitaran a asistir a una charla para la que había que pagar 100 dólares o más. Pensé que esto en España resultaría surrealista, pagar una cantidad para oír una conferencia.

Sin embargo, escribí un artículo, que por fin no mandé al periódico, que titulaba algo así como “Yo daría 100 dólares por saber lo que piensan Felipe González y Alfonso Guerra”. Eran los momentos del reinado de Zapatero cuando nuestro presidente había afirmado tan campante que el aceptaría cualquier estatuto que viniera de Cataluña (aunque éste se ciscara en la Constitución de todos los españoles). Es una de las frases más dañinas de los últimos cuarenta años.

Estamos en un momento aún más serio, bastante más, y yo pagaría por oír SIN ambages lo que rumia la plana mayor del antiguamente prestigiado PSOE. Se sabe que muchos de ellos no están nada contentos con la alianza con Podemos. Sólo hay que leer el atinado libro de Alfonso Guerra o alguna declaración de Felipe.

Sin embargo, no es eso lo verdaderamente preocupante. En absoluto. El acontecimiento demencial que está ocurriendo delante de las cámaras, con luz y taquígrafos, es otro, es que el inefable doctor Sánchez, para seguir en el poder, está a punto de llegar a un pacto con separatistas catalanes que proclaman el mismito día que empiezan las negociaciones con el Gobierno que repetirían el referéndum, que sólo quieren la independencia, que reprueban al Rey y se hacen pipí en la Constitución y en Tribunal Constitucional. Eso, repito, en momentos en que el Presidente del Gobierno, el jefe de los socialistas españoles hace embelecos y zalemas con los que quieren romper España y han sido condenados por ello.

¿Podía alguien hace años cuando nos regía el otro PSOE que esto podía ocurrir, adular y apoyarse en los que desean destruir la unidad de un país de más de quinientos años? Nadie, parecería vesánico, y si le venía a la cabeza a algún socialista era en una espantosa pesadilla. Ahora tenemos a la militancia del PSOE, una buena parte de ella, gustosa con la decisión con tal de que no gobierne la derecha, a otra mirando para otra parte y a los que admirábamos y creaban opinión reacios a salir ROTUNDAMENTE a la palestra y manifestar que esto no es el PSOE, que Sánchez no tiene escrúpulos y que pasito a pasito, concesión tras concesión (¿qué nos va a costar el apoyo del PNV? ) va – es probable que inconscientemente, los mesiánicos están ciegos- a romper España de forma irreversible. No exagero. ERC va a aupar a Sánchez y el precio será lesivo, sin marcha atrás para el país en el que creía y defendió con denuedo el PSOE de hace veinte años.

Por ello, no 100 dólares sino 500 euros, que no me sobran, daría yo por oír detenidamente a González, Guerra, Solchaga, Ledesma, Narcis Serra… y hasta al tópico Solana en una charla de una hora seguida de preguntas. Yo prometería no preguntar por los ERE, tema embarazoso para ellos donde los haya (Rodríguez Ibarra, Paco Vázquez y Leguina han hablado con coraje sobre el problema catalán pero no basta. El momento, y muchos no quieren darse cuenta, es trascendental).