Palestina: rejonazo al proceso de paz

Una nueva bofetada de Trump a los palestinos y al proceso de paz. Y van… cuatro o cinco.

El secretario de Estado Mike Pompeo ha anunciado que los asentamientos judíos en zonas, de lo que debería constituir el estado palestino, no son contrarias al derecho internacional. El anuncio va totalmente en contra de la doctrina de Naciones Unidas y es el mayor vuelco de la práctica estadounidense en los últimos cuarenta años.

El gobierno de Trump había reconocido a Jerusalén como capital de Israel, violando los dictados de Naciones Unidas, admitido que los altos del Golán eran parte de Israel, otra violación, cerrado la oficina de la OLP en Washington y reducido la ayuda económica Estados Unidos que vienen dando a la ONU para los refugiados palestinos. La medida de ayer, sin embargo, es la más dolorosa y la que erosiona más profundamente la creación de un estado palestino como decidió la ONU hace unos setenta años. Si se permite a Israel crear urbanizaciones muy pobladas (hay ya en ellas unas 600.000 personas) en territorio palestino ¿Qué va a ocurrir si se crea un nuevo estado? ¿Sería viable con esas bolsas de población foránea que trocean una y otra vez el territorio? Ciertamente, no. La política de hechos consumados de los gobiernos israelíes creando asentamientos ha sido permitida, con visibles reticencias en algunos casos, como en la época de Obama, por la Administración de Washington.

Las motivaciones de Trump no parece que sean solo ayudar a Netanyahu para que gane unas nuevas elecciones ahora que está en un atolladero parlamentario. Bastantes comentaristas coligen que el Presidente americano quiere con esto darse un balón de oxígeno personal. En momentos en que el proceso de inhabilitación desdora su figura habría buscado, según el Guardian, conseguir las simpatías de los evangelistas cristianos estadounidenses, un grupo amigo de Israel y que juegan un papel no despreciable en la elección yanqui.

Trump ha sido inconsecuente en varios aspectos de su política exterior, Corea, China, etc… En Israel ha sido coherente desde el principio y esa coherencia no ayuda lamentablemente a que llegue la paz definitiva a esa zona del mundo. La Unión Europea, de su lado, sigue de comparsa.