Inhabilitación de Trump: ¿acto primero?

Estados Unidos es hoy en día un país enormemente polarizado. Estoy en el ahora. Uno oye a un militante en el partido demócrata o lee abundante prensa anti Trump y saca la impresión de que es absolutamente inconcebible que el Presidente no haya sido ya inhabilitado por conducta vidriosa, indigna del cargo que ejerce y por sus bravuconadas sobre la misma.

Si el interlocutor es un convencido del partido republicano estamos en el otro extremo: Trump puede ser un lenguaraz bastante osado y a veces imprudente pero toda la matraca de la inhabilitación es porque los demócratas se han percatado de que Trump derrotará a cualquier candidato demócrata en las elecciones del año que viene, bien sea el moderado Biden o al progre Warren. No pueden derrotarlo en las urnas.

En todo caso, Trump da motivos para que brote el asunto. Su ahora ya famosa llamada al Presidente de Ucrania en la que deslizó que sería interesante que investigara las andanzas económicas del hijo de Biden, que tuvo negocios en Ucrania en donde fue miembro de un consejo de administración, hace levantar lógicas sospechas de que la petición estaba destinada a ensuciar la imagen de Biden. La petición es harto sospechosa para algunos y no para otros. En la conversación Trump no condicionó el envío de ayuda militar a Ucrania, que la necesita ante la ingerencia de su vecino ruso, pero implícitamente podía entenderse que era así. Por ello Trump es acusado de utilizar su cargo con fines personales, etc…

Es sabido que la demócrata Pelosi, presidenta de la Cámara baja, poco convencida hasta ahora quizás por razones tácticas, ha manifestado que es el momento de iniciar una investigación sobre posible inhabilitación del Presidente. Lo que no quiere decir, como apresuradamente se concluye en España, que Trump vaya a ser depuesto. La clave está en que la cámara baja puede comenzar el procedimiento pero la decisión la toma la cámara alta, el Senado. En el los republicanos tienen mayoría y ya han anunciado que si la propuesta llega al Senado está muerta desde el primer momento. El Senado tiene 100 miembros de los cuales 53 republicanos. La aprobación de la inhabilitación, según la constitución pide que 67 senadores la aprueben. Es decir, se necesita que 20 de los republicanos decidan pasarse al enemigo. Hoy por hoy es altamente improbable a no ser que aparecieran actos más escandalosos perpetrados por Trump. El líder de la mayoría republicana en el Senado Mitch McConnell manifiesta que los demócratas condenan al Presidente antes de estudiar el caso y que han montado un show tratando de justificar sus acusaciones.
Por otra parte, en ciertas filas demócratas se apunta que los intentos de inhabilitar al Presidente de tiempos pasados, caso de Clinton, fueron contraproducentes. 60 senadores pidieron que se le depusiera. No lo lograron, les faltaron siete votos y la popularidad de Clinton aumentó.

El pasado sábado solo el 37 por cien de los estadounidenses deseaban que hubiera un proceso de inhabilitación