Macron echa un cable a Putin

El presidente francés quiere acabar con el distanciamiento europeo de Rusia y lo dice en voz alta.

Para algunos, es raro que haya tardado tanto en hacerlo. La diplomacia francesa tiene la convicción de que Francia es un país singular al que le es incómodo actuar “borreguilmente” de consumo con cualquier grupo del que forma parte, sea la Unión Europea, la OTAN, etc…Esa actitud orquestada no es para París.

La Unión Europea, alentada por Estados Unidos, decidió imponer sanciones a Moscú cuando Putin se anexionó Crimea e intervino militarmente en Ucrania. Eran dos casos visiblemente groseros de no respetar la normativa internacional y se castigó a Rusia amén de que tuvo que abandonar el G-7.

Por otra parte, Putin no ha aligerado su política de silenciar a la oposición poniéndole trabas en cualquier elección. Los peor pensados apuntan que incluso por la fuerza. Karinna Moskalenko le cuenta a Bret Stephens en el New York Times que Putin no hace tabla rasa con todos los opositores. Simplemente mete en la cárcel a algunos de los hombres de negocios más destacados, hace desaparecer a algún político, Nemtsov, asesinado en 2015, o algún periodista y ello sirve de aviso a los demás. Algunos, sin embargo, como la abogada Yubov Sobol no se arrugan. Investiga por cambalaches a Y. Prigozhin, amigo de Putin y del que se sospecha estar detrás de dirigir la campaña de ataques cibernéticos rusos en las elecciones de Estados Unidos para facilitar el triunfo de Trump frente a Hillary Clinton. Las autoridades rusas no permitieron que Sobol participara en las elecciones municipales que, por cierto, han significado un claro retroceso del partido “Rusia Unida” de Putin.

Los jóvenes rusos parecen estar menos encandilados con su presidente quizás porque en ellos hace menos mella el tema nacionalista que Putin ha manejado con enorme habilidad en su pueblo.

Por otra parte, hay un incipiente deshielo entre Ucrania y Rusia. Putin y el nuevo presidente ucraniano Zelenski han intercambiado unas decenas de prisioneros capturados por ambas partes hace pocos años cuando Rusia alentó y financió el brote separatista de dos regiones del este de Ucrania. Esto podría ser el inicio de la implementación del plan de paz Minsk II para normalizar la situación en esa zona.

Animado por esto y conocedor de los crecientes problemas del desarme entre las grandes potencias-Rusia y Estados Unidos se acusan mutuamente de haber violado o abandonado diversos acuerdos trascendentales de desarme-Macron ve el momento de capitanear un acercamiento a Rusia. Gran Bretaña está inmersa en el lío de Boris Johnson, la señora Merkel no quiere protagonizar nada e Italia y España son actores secundarios.

La diplomacia francesa habla de “refundación”, siempre hay una palabra original para salirse de lo establecido, y Macron proclama que “separar a Rusia de Europa es un error estratégico profundo”.

Poco importa que sea Rusia la que con sus acciones se ha separado. Lo curioso es que en ese “pelillos a la mar” Macron puede estar secundado por el mismísimo Trump.