Hong Kong se cuela entre China y Estados Unidos

Cuando se produjo la luctuosa catástrofe de Chernobil, las autoridades soviéticas trataron de ocultarla y, luego, de minimizar su importancia. Unos científicos sueros a centenares de kilómetros dieron la alarma y, por fin, a los pocos días, brotó el hecho en la televisión rusa. Solo que se dio en el lugar 21 y, como digo, transcurridos varios días.

Estábamos ya en la época de la Perestroika, con Gorbachef al frente, y el líder ruso, probablemente, a su vez, engañado por su gente, comentó que los Estados Unidos estaban magnificando el desastre.

En Hong Kong hay una parcial repetición de la pieza teatral. Los chinos no han podido ocultarlo, las televisiones están allí desde el primer día y no saben exactamente qué hacer para apagar el asunto. No es sencillo aunque lo lograrán. Pero sí han metido, a través de un portavoz oficial, a Estados Unidos en el tema. Culpándolo directamente del estallido. La portavoz oficial, Hu Chunying, al comentar las declaraciones del Secretario de estado yanqui Pompeo ha dicho que es normal que el americano, antiguo jefe de la CIA, encuentre razonables los disturbios porque los ha creado él. Los chinos, con su pasado razonablemente victimista sobre ingerencias extranjeras, vienen desconfiando de Gran Bretaña y Estados Unidos en el problema de Hong Kong. Ahora acusan directamente.

Poca gente en el exterior creerá que la principal causa de la revuelta de Hong, que ha tenido casi dos millones de personas en la calle, sean las artimañas de Washington pero la acusación, desde el punto de vista interno, viene bien para intentar desprestigiar a los jóvenes de Hong Kong que por ahora no ceden. Pekín no va a admitir que los sucesos son más bien producto del sentimiento de que el gobierno chino de Xi viene erosionando la autonomía de Hong Kong.

Simultáneamente la guerra verbal sobre la pugna comercial entre China y EEUU sigue caliente. Trump se encarga de ello. Ha publicado esta semana ya varios tuits en los que arremete abiertamente contra los chinos: No cumplen sus compromisos de comprar productos agrícolas americanos, lo que no es totalmente cierto. Más audazmente apunta a que probablemente los chinos están esperando que cualquiera de los demócratas que lucha en las primarias de ese partido suba al poder, especialmente “Joe el dormilón” (Biden), a los que podrán tomar el pelo.

Se equivocan, sigue tuiteando, voy a ganar yo y, entonces, les irá peor.

El déficit americano con el gigante chino, lo que irrita a Trump, no disminuye. En el mes pasado sólo tuvieron una cobertura aproximada del 21% ( 39-9).

Trump seguirá tuiteando.