¿Borrell, promovido o degradado?

Yo siento que Borrell salga “promocionado“ al cargo de representante de la política exterior de la Unión Europea. Lo siento, en primer lugar, porque el socialista catalán era un excelente baluarte para luchar contra el separatismo catalán en el exterior. Conoce a sus paisanos, los ha rebatido con contundencia en varias ocasiones y sabe bien cómo intentar atajar las añagazas que monten en el exterior. Que sigan montando “embajadas” es una señal funesta aunque un sector del gobierno quiera tratarlo como un mal menor. Ahora que el Nuncio cesante nos ha lanzado un recordatorio, que bastantes considerarán una impertinencia, está claro que el establecimiento de “embajadas” por una comunidad autónoma es un poco más importante que lo de los restos de Franco. Un poco que quiere decir un mucho.

En segundo lugar porque el puesto de Jefe de la Diplomacia europea suena bien, pero no es de primera división. Dudo de que a Borrell le entusiasme. Acumulará los viajes, lo que acaba cansando, pero no acumulará poder. No será el teléfono que pedirá el Presidente de Estados Unidos o el de China cuando tengan un problema con Europa o quieran unir fuerzas con ella. El teléfono importante serán el del Presidente del Consejo, de la Comisión y los de Merkel y Macron. Y ya está.

Recuerdo en mi época en la ONU cuando apareció Solana, que detentaba ese puesto, para hablar en el Consejo de Seguridad. Los Embajadores de Gran Bretaña y Francia estaban incómodos teniéndolo allí y los demás miembros del Consejo preferían haber oído a los Ministros de Exteriores de Francia, Alemania o Gran Bretaña.

Un colega británico me comentó una vez que el puesto al que va Borrell era un cargo de “chicha y nabo”. La traducción libre es mía. Pienso que es una exageración, no se trata de un cero a la izquierda. Su importancia, sin embargo, es relativa.

Por otra parte, Borrell tiene resistencia pero no va teniendo la edad de luchar por competencias con los capos de la Unión Europea. Va a ser testigo privilegiado de muchas cosas, añade una bonita muesca a su currículum, tendrá mucho material para sus memorias, pero el poder no está en su despacho..

Y yo creo que no es una gran noticia para España que abandone el que tenía en el Palacio de Santa Cruz.