Presidente de México, ¿eres demagogo o estás pirado?

No es fácil dilucidar las razones por las que todo un presidente de Méjico sale ahora pidiendo que le pidamos perdón por la conquista. Uno está tentando a pensar que tenía tres o cuatro tequilas cargaditas, pero lo descarta. La causa es la demagogia que afecta a los políticos en cualquier tema y especialmente a muchos mejicanos cuando hablan de la llegada de los españoles.

Por supuesto que Cortés, con un puñadito de hombres, llegó al Méjico de la época y lo conquistó. Eso hacía todo el mundo en esa época, los primeros los aztecas conquistados por Cortés. Por supuesto que los españoles cometieron crueldades. Aceptado. Pero querido Presidente mejicano ¿contra quién cometieron las crueldades? Contra uno de los pueblos más salvajes y crueles de la historia del continente americano. Un pueblo, los aztecas, antropófagos, que ofrecían sacrificios humanos regularmente a sus dioses. ¿Y de dónde sacaban los angelicales aztecas las personas que sacrificaban? Lo hacían año tras año de las tribus que tenían sojuzgadas, sometidas a sangre y fuego.

Cortés, por supuesto, no respetaba a menudo los derechos humanos, el concepto no existía en esa época y el inefable Presidente mejicano quiere aplicárselo ahora, pero mucho menos aún lo practicaban los aztecas ¿Cómo puede explicarse que Cortés pudiera, con unos 600 hombres, conquistar un imperio inmenso? Por la sencilla razón de se aliaron rápidamente con él, las tribus, tlaxcaltecas, etc…que venían siendo humilladas y torturadas por los aztecas. Miles de indios ¿6.000 tlaxaltecas?, se unieron a él en el ambate final.

Es decir, QUE CORTES FUE UN CONQUISTADOR PERO TAMBIÉN UN LIBERTADOR. Los indios que liberó se quedaron más satisfechos con su llegada que los blancos mejicanos cuando alcanzaron la independencia de España hace doscientos años. Mucho más. La inmensa mayoría de los escritores de la doctrina oficial mejicana no quieren ver esto. También se olvidan de que ellos son tan hijos de Cortés como de sus bisabuelos indios

Considerar la civilización azteca como un mundo paradisíaco, pacífico y respetuoso del semejante que Cortés destruyó, es una memez total en la que creen muchos mejicanos adoctrinados durante décadas por razones estúpidas. Lástima que todo un Presidente abra ese melón ahora con la misma demagogia y estulticia.