Borrell e Isco al banquillo

Las dos figuras, el competente político catalán y el futbolista español con más clase, van a ser degradados. El jugador, en realidad, lo ha sido ya. Ha pasado a ser un suplente que no aparece nunca en el equipo titular. Él puede tener algo de culpa, indolencia en algún entrenamiento hace semanas, frialdad con el entrenador que es quien manda y, como prueba de que no guarda las formas, se cita que no saludo a Chendo al terminar el encuentro de hace días. Esto no acabo de entenderlo. Si se saca al campo a un jugador consagrado, no a un chavalillo, cuando faltan cuatro minutos, en los que, por cierto, dio un pase magistral que concluyó el gol, es difícil pensar que por muy dócil que fuera su carácter, esté en condiciones de ser zalamero con Chendo o con Solari. Cuatro minutos, ¡por el amor de Dios!

El míster del Madrid ha convertido al jugador malagueño en reserva de reserva, lo que es un pelín insólito cuando bastantes clubes están suspirando por el. Isco debe estar rezando para que el argentino se marche -ya le ocurrió a Bale con Zidane-: hacia rogativas para que el francés se largara -y esto normalmente no va a ocurrir-. Lo que significa que Isco, una perla para muchos entre los que me encuentro, acabará dejando el Club. Esperemos que no recale en Barcelona.

Con Borrell el presidente Sánchez hizo un fichaje brillante. Quizás el más acertado de su gabinete. Al lado de otros extravagantes o desconocidos le daba un aire de sensatez, de moderación y de conocimiento. Era un peso pesado con buena imagen. Ahora, Sánchez quiere mandarlo a Europa por razones que no están claras. Los mal pensados concluyen que el Presidente ha ofrecido su cabeza a los catalanes independentistas ; los separatistas, al parecer, no perdonan que Borrell tan catalán como ellos los revuelque en cualquier polémica. Otros estiman que, como le pasó a Zapatero cuando no llevó a Solana a Exteriores, Sánchez no se encuentra cómodo con un político que de política exterior, de economía, etc…sabe bastante más que él.

La cuestión es que gente cercana al ministro susurra que Borrell sabe que va a salir. Se resignará aunque no es fácil que le engañen. Por mucho que le doren la píldora un viajado político como el de Exteriores es perfectamente sabedor de que lo van a degradar. Ser titular de una cartera importante en un país de la talla de España es infinitamente más que ser cabeza de lista para el parlamento europeo . Es como si te dicen que de titular en el Madrid o el Barcelona debes aceptar irte al Castilla o al Barcelona B para ayudar a que no desciendan de categoría. Eso no se le pide a un primer espada y Borrell e Isco lo son. A no ser que en el caso del ministro se consuele pensando que, si hay un torbellino en su partido, a el, distanciado, lo llamen para misiones más altas dentro de la tribu socialista.