Maduro, el doctor Sánchez y el tóxico Trump

¿Qué pasaría si en Venezuela hubiera un Presidente de derechas que se ciscara en la Constitución y creara un parlamento paralelo porque había perdido unas elecciones?

¿Los remilgos de nuestro Gobierno en reconocer a Guaidó existirían? Pienso que no. El Gobierno de Sánchez, que se muestra ahora prudente sobre el asunto, queriendo tal vez no precipitar una confrontación en Venezuela, no se pondría tan tiquismiquis si Maduro fuera un tipo de derechas apoyado por Estados Unidos. No, había tomado claramente la iniciativa para derrocarlo. Denunciaría con brío la deriva totalitaria, la sangre que ya ha hecho correr y, sobre todo, sacaría pecho ante nuestra opinión pública de cara a unas elecciones no descartables.

El tóxico es Trump. Un Presidente progre español no puede seguir la ruta marcada por un tipo como el Presidente estadounidense. Por supuesto que Sánchez tiene que intentar no excitar demasiado a Podemos con Venezuela, su permanencia en el poder depende de Iglesias, y este defenderá a Maduro hasta el último hombre, pero el determinante es Trump. Seguirlo no vende. Si el americano organizara una campaña para subrayar las atrocidades del Holocausto nazi o las actuales tropelías en el Congo, Sánchez vacilaría. Trump no es solo reprobable per se sino que además sabe que somos de los más gorrones en gastos en defensa, ahorro que, para un político como el americano, está siendo cubierto por EEUU. No debemos serle muy simpáticos.

Washington aprieta la tuerca. Ahora el importe de las ventas de petróleo venezolano a Estados Unidos, unos 580.000 barriles diarios, no irá a parar a las arcas de Maduro, sino que será congelado en un banco yanqui. Un duro golpe cuando el petróleo está barato, la demanda no desbocada y la inflación en Venezuela camino de alcanzar según el FMI el 10.000%. Otro récord histórico lamentablemente. Paralelamente, Bolton, un importante halcón del equipo de Trump, muestra “descuidadamente” un cuaderno que indica que se enviarán 5.000 soldados a Venezuela.

Estados Unidos enseña los dientes como ha hecho en bastantes ocasiones en Iberoamérica. En más de una ocasión con ribetes imperialistas. Pero, repito, ¿qué dirían Sánchez, su Gobierno y más aún Podemos y sus asociados, si con un Gobierno de derechas unos tres millones de personas hubieran abandonado el país, si no se encontraran las medicinas básicas, si los hospitales se paralizaran por cortes eléctricos, si los sicarios del Presidente de derechas hubiesen encarcelado a centenares y asesinado a 35 personas, con nombre y apellidos, en la última semana, amén de las decenas de baleados en otras fechas?

Hay que llevarlo a la ONU, dirían, aislarlo y llegado el caso invadir.