Trump y Pinocho

El legendario Washington Post, quizás el periódico de mayor influencia en la capital de Estados Unidos en esta época en que la prensa ha perdido un enorme peso en aquel país, es un constante crítico de la política de Trump e incluso de su comportamiento. Pregonero del escándalo del Watergate que enterró al Presidente Nixon, tiene ahora un avezado periodista dedicado a llevar minuciosamente la cuenta de las mentiras que lanza a diario el Presidente de Estados Unidos.

Según Glen Keller, el periodista en cuestión, Trump ha soltado unas 4305 falsedades desde que tomó posesión, divididas en mentiras patentes o en afirmaciones engañosas. Esto haría un promedio de 7´5 al dia. Algo sin precedentes en cualquier latitud, algo que por su cantidad y gravedad hace palidecer las mentirijillas de nuestras latitudes. La justificación del viaje de Sánchez al concierto de Aranjuez o las vagas explicaciones sobre la titulación de Casado son verdaderamente futesas. Trump ha mentido sobre el descenso del deficit comercial, magnificándolo, sobre el crecimiento de la economía en su mandato y sobre la amenaza nuclear de Corea ( “ya no existe” cuando sus asesores y los servicios de inteligencia lo dudan o incluso lo cuestionan).

Keller puntúa las trolas del Presidente con “Pinochos”. Un Pinocho es maquillar los hechos, cuatro Pinochos una mentira obvia y rotunda. El periodista, con todo, duda de que su trabajo tenga ningún efecto en el político. Sabe que cualquier revelación de una falsedad lleva a Trump a repetirla incansablemente.

Que el descubrimiento de la superchería trumpiana tenga un leve efecto en la política estadounidense es algo cierto y misterioso. Esto es lo reseñable. El Presidente dice con aplomo que el tema de Corea del Norte está resuelto mientras arrecian los comentarios de especialistas, con filtraciones de gente de La Casa Blanca, afirmando que el pequeño líder coreano va a engañar a Trump como hizo con sus predecesores y la imagen del Presidente no palidece. Su índice de aprobación en estos momentos no es alto( 43 ´7% aprobación frente a 52% de desaprobación) pero no es inferior al de Obama en muchos momentos de su mandato. La carrera para las elecciones legislativas parciales de noviembre sigue apretada, hoy por hoy, los republicanos conservarían el Senado pero perderían raspadamente la Casa de Representantes ; con todo, los candidatos de su partido buscan el endoso de Trump porque les da votos . Mientras, el paro está en records casi históricos( un envidiable 4%) y el indice de La Bolsa continua en las nubes. Datos que Trump pone en su haber, lo que es archidiscutible, pero que son hábilmente utilizados por sus partidarios. El alcanzar un principio de acuerdo con Méjico para reformar el tratado comercial entre los dos países, que sustituiría al Nafta que engloba a Canada, ya es explotado grandilocuentemente por el Presidente.