Trump crucificado, y elogiado, en su tierra

Los titulares de los medios de información estadounidenses muestran una polarización casi sin precedentes en torno a la Presidencia. Obama y Bush dividieron al país. La actuación de Trump en Helsinki ahonda brutalmente esa grieta. Crecen las voces que pregonan que está pisoteando la constitución.

Los titulares que fulminan al Presidente:

Trump: un traidor traicionero (New York Times)

Una de las actuaciones más lamentables de un Presidente (CNN)

Trump and Putin versus los Estados Unidos (N.Y. Times)

Lo que sabemos de Trump y Putin es malo (Vox)

Rusia sabe algo de Trump (Talking Points memo).

El Presidente tiene un claro defensor en la cadena Fox News: “Los medios de información crearon un jurado y dicen que Trump es culpable” y en otros ámbitos: “Es innegable: Trump tiene la suerte de contar con enemigos estúpidos”, Townhall.

La influencia de Fox, que devoran los seguidores de Trump, es muy superior a la de CNN y otras cadenas de Estados Unidos. La emisora viene en buena medida contrarrestando los embates diarios de la prensa de prestigio como el  New York Times o el Washington Post que ya en la campaña electoral fueron claramente anti Trump.

En Helsinki, sin embargo, Trump parece haber hecho un flaco servicio a los que lo defienden y entregado preciosas municiones a sus detractores especialmente en su estrafalaria equiparación de Putin a los servicios de inteligencia de Estados Unidos. El Presidente, a preguntas de la CNN y de Associated Press, dio a entender que la credibilidad de los dos, en el caso de la interferencia de Rusia en las elecciones americanas, era similar. “Todo el mundo tiene culpa en los errores del pasado”.

La equiparación es dolorosa-una afrenta, para muchos- y será lógicamente explotada. El muy leído Thomas Friedman escribe que hay pruebas aplastantes que apuntan a que “el Presidente, por primera vez en la historia, debido a negligencia o a su retorcida personalidad adopta una conducta que viola su juramento de respetar la Constitución de los Estados Unidos. Otro columnista comenta que o Trump trabaja para los servicios de inteligencia rusos u disfruta pareciéndolo. La idea de que Putin sabe algo vergonzoso de Trump o de que el americano es un irresponsable aflora en varios. Haciéndose eco de ello el francés Le Monde, saliendo del empacho de la celebración del Mundial, titula “Putin-Trump: relaciones peligrosas”.

Hasta ahora, las diatribas, el cuestionamiento de Trump por la prensa seria ha tenido un impacto limitado. A partir de Helsinki y en las proximidades de las elecciones legislativas más de un votante y bastantes miembros del partido republicano pueden sentir desasosiego ante la descalificación tácita que su Presidente ha hecho de sus propios servicios de inteligencia frente al crónico y fullero adversario, Putin. Los llamamientos abundan en los medios: ante una conducta traicionera los republicanos deben mojarse.