Feijóo y Zidane, ¿vidas paralelas?

Rajoy la ha armado con su retirada. El hombre no tiene suerte. Si se hubiera quedado, algunos de los propios y todos los extraños, manifestarían airadamente que no sabía retirarse a tiempo, que tenía que saber cuándo hay que dar un paso al lado, que basta de egoísmos y política con minúscula, etc…Se ha ido pulcramente, sin influir en la sucesión ni dar ningún dedazo y resulta que también lo ha hecho mal: no puede dejar el partido desvalido, tendría que haber resistido, ahora habrá mordiscos entre los aspirantes. Igual le ocurría en el problema catalán, para unos se excedía en la rigidez, para otros era un pasota.

Feijóo era la esperanza blanca, iba a aunar voluntades y sofocar las ansias de los aspirantes. Va a ser que no. El camino parecía de rosas y el no ha querido tomarlo. ¿Por qué?  Me recuerda el caso de Zidane. Estaba en la cumbre, el mundo le sonreía después de su epopeya, las señoras lanzaban prensas a su paso como a un torero…Se escabulló, creía que su ciclo estaba agotado, el equipo necesitaba otro hombre…Argumentación razonable aunque no del todo convincente. Lopetegui, que ya arrancado con cierto meneo, no tiene que ser mejor que él. El entrenador francés ha debido ver alguna nube, que no especifica, en el horizonte.

Otro tanto ocurre con el político. Hizo promesas a los gallegos, su mujer está bien colocada en Galicia y tendría que quedarse allí, tiene un crío de año y medio…Plausible, ¿pero es toda la verdad?

¿No hay otras nubes que pueden descargar? ¿Ha columbrado que aunque aparentemente el camino era de rosas la realidad no era así? No sabemos. Resulta difícil descartar que  intuyese que su partido no iba a ser un mar calmado, que si sacaba el bisturí de la “regeneración”, palabra mágica que sólo quiere decir hacer limpieza de determinadas personas, empezarían a surgir rencillas y navajazos, que los adversarios empezarían a buscarle caca imaginada inmisericordemente, algo que en Galicia no ha funcionado-tiene tres mayorías absolutas-pero que implicaría a nivel nacional volver a cuestionar su integridad. Esa lucha le debe hastiar.

En todo caso, una vez más,  los santones de las tertulias, no pocos gallegos, han pifiado. Hace tres días era seguro que aceptaba el reto y que se cerraría filas detrás de él. Desde ayer, empezamos a oír “ya decía yo que me extrañaba que aceptara”…

Somos sabihondos.