Yo también me he comprado un chalet

Iglesias y Montero

Tratando fútilmente de poner orden en casa he encontrado un papel bancario de la compra del chalet en que vivo. Resulta que yo también sentí la necesidad de, al crecer mi familia, irme a vivir a un sitio más espacioso. Igualmente, hube de recurrir a un préstamo bancario, firmar muchas letras y apechugar con un interés estratosférico que los dirigentes de Podemos no saben ni siquiera que ha existido, un 16 25 % que resultaba un pelín molesto.

¡Que coincidencia! La cúpula de Podemos recurriendo, para vivir más cómodamente  a los mismos procedimientos que un burguesito, quizás un miembro de la casta, como yo. No hay nada nuevo bajo el sol.

Sinceramente, estoy totalmente convencido de que, por muy de izquierdas que sean, Don Pablo y Doña Irene tienen el mismo derecho que cualquiera a mudarse a un chale. Seguiré siendo sincero, si yo fuera Director de cualquier banco les hubiera concedido el crédito, se trata de dos sueldos respetables que la pareja va casi con toda certeza a percibir durante bastante tiempo. Y tampoco cuestiono que las condiciones del préstamo no han debido probablemente ser muy diferentes de las de otros peticionarios.

En lo que estoy menos de acuerdo es en la apestosa demagogia, en la incoherencia verbal de los compradores podemitas. Encuentro casi insultante, me siento un poco Guindos, el contraste entre los improperios de la joven pareja y su conducta actual.

Mi parcela también tiene unos dos mil metros. La pagué con mi trabajo.  En la forma de pago o en la consecución del préstamo no admito lecciones podemitas. Ahora bien, Pablo Iglesias me ha planteado un problema ético. ¿Es impepinable que un tipo como yo, que lleva normalmente traje y hasta pajarita, adquiriese mi terreno con un fin especulativo, en consecuencia, inmoral en una sociedad igualitaria?  ¿ Hay que llevar coleta , ir a ver al Rey-que es el jefe del estado-en mangas de camisa, vestir con un desaliño estudiado, para estar seguros de que se compra una casa para vivir en ella, para dar cobijo a tu familia y no  para especular como viene haciendo la podrida derecha,?

Estoy hecho un lío. ¿Qué pensaré si vendo mi casa y resulta que ahora vale más?  ¿Será moral? Aunque la compré también con retoños y perro, ¿lo hice estrictamente para vivir en ella o ya anidaba en mi pecho el ánimo especulativo para el día de mañana que incuba cualquier miembro de la casta?   ¿Cómo puedo estar tan seguro de la pureza de mis intenciones como lo están Irene y Pablo?

No sé si acudir como masajista moral al también podemita Espinar que según las malas lenguas obtuvo en un plis plas un jugoso pellizco con un piso con el que, por supuesto, no estaba especulando. Y me pregunto, ¿qué harán Montero e Iglesias en el futuro si venden su casa y el precio ha subido, lo que sería normal en una sociedad como la española, no estamos en Venezuela?  ¿Renunciarán a la plusvalía en beneficio del comprador o la entregarán a una ONG venezolana que la necesitará más que ellos?

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