Neymar y Griezmann flotando y por las nubes

El mercado futbolístico refleja el inmobiliario en época de expansión. Lo que hoy es caro al cabo de un año es asumible y al cabo de dos una ganga. Dembélé se calculaba hace un año que valía 87 millones, segun la estimación del CIES de Lausanne, y su precio subió. Neymar costó 220 millones y ahora se dice que el Real Madrid tendrá que pagar bastante más si quiere conseguir la perla.El brasileño es, en efecto, el jugador más valioso del mundo. El citado CIES ,un prestigioso centro de cálculo futbolístico, estableció al inicio de esta temporada el valor de las estrellas del balompié más relevantes del mundo.

Neymar marchaba el primero, Kane el tercero, Messi el cuarto, Griezmann el quinto, Higuaín el octavo y Ronaldo el undécimo. La clasificación, pensemos en los puestos asignados a Messi y a Ronaldo, puede parecer blasfema pero el CIES se atenía al rendimiento potencial de los jugadores en el próximo lustro teniendo en cuenta su edad. Messi, con 29 años entonces y Ronaldo con 32,parecían en un análisis fríamente contable menos rentables que Neymar el primero o que Dibala, con su envidiable juventud, el segundo. En la realidad, ningún presidente pagaría hoy más por Kane que por Messi o por Higuaín que por Ronaldo, los hinchas de su equipo colgarían en efigie a esos directivos, pero los números son los números .

Neymar y Griezmann son las dos piezas más apetitosas del mercado en estas fechas. No porque sean matemáticamente los mejores, aunque se acerquen a ello, sino porque están flotando anímicamente. Al brasileño no le arrancan que quiere quedarse en Paris la próxima temporada ni torturandolo y el francés, para desgracia del Atlético, hace más declaraciones de cariño hacia su Club pero tampoco se clarea demasiado. Tomen la decisión que tomen, la Final de este miércoles para el francés y el inminente Mundial para los dos hará que su marcha sea acogida con llanto y crujir de dientes o que no sea lamentada.

Un partido decisivo de Griezmann frente a sus compatriotas de Marsella seguido de su salida sería luctuoso; o un Mundial redondo del brasileño haría que Florentino Pérez, que debe estar deshojando la carísima margarita que pide el Paris Saint Germain, se mesara los cabellos por no haberse entrampado y adquirido un jugador que parece que suspira por dejar el Sena y recalar en el Manzanares. Este anhelo es explotable.

Se pague lo que se pague por cualquiera de ellos, o por el egipcio del Liverpool, especialmente, Dios no lo quiera, si le da un berrinche al Madrid el día 26, habrá diatribas sobre la indecencia del fútbol, el disparate de las cifras que se manejan etc…Llevaran razón, estamos locos , pero la escalada no para. Las entradas para el mundial de Rusia se agotan y el último campeonato europeo de naciones en el 2016 tuvo unos ingresos de 1930 millones de euros. El beneficio fue de 830. Negocio envidiable. Y la cosa sigue.

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