¿Qué busca el gordito coreano?

Kim Jong-un

Es aún dudoso que la cumbre entre Trump y el norcoreano Kim Jong-un, prevista, en principio, para mayo, tenga lugar. Sabemos que políticos surcoreanos que se han entrevistado con el dictador norteño y que tienen una comprensible ansia porque las cosas no empeoren en la zona, han trasladado el mensaje de que Kim quiere entrevistarse con Trump en cualquier lugar de Corea (previsiblemente en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas).

Trump, que se muere por desconcertar a propios y extraños, ha aceptado rápidamente. No solo hace enormes titulares, algo sustancial para su ego, difumina su imagen belicista y recalca algo que ha manifestado en el pasado: a diferencia de sus vacuos predecesores, él SABE como terminar con la amenaza nuclear. Para sus detractores esto son balandronadas voluntaristas pero el Presidente obtiene un respiro y divide a sus críticos.

¿Qué ha llevado al coreano dirigente del “país ermitaño”, una nación con un régimen execrable cerrada a cal y canto al exterior, a cursar la invitación? Aparte de su también presumible ego, Kim Jong ha debido pensar que el impulsivo americano no bromea cuando dice que el puede planchar Corea del Norte. Kim cuenta con un buen poder disuasorio, el a su vez puede aplanar Seúl si es atacado, pero ¿qué consuelo es eliminar a centenares de miles de surcoreanos si tu país, tu régimen y tu persona son borrados del planeta? Aunque no conocemos la mentalidad del déspota hijo y nieto de dictadores igualmente implacables, la amenaza que pesa sobre Corea del Norte con un presidente como Trump no es baladí.

Por otra parte, los dirigentes norcoreanos son conscientes de que con la agravación de las sanciones que se les impusieron, con China un tanto hastiada de la conducta de Kim, la situación en su país entra en otra fase crucial. Con el encuentro, el coqueto norcoreano debe querer que se alivien las sanciones, que se le conceda una jugosa ayuda económica como en el pasado y ganar tiempo. Dado que Kim ha estafado con promesas a otros Presidentes yanquis, y a China, Japón, Corea del Sur y la ONU, ¿qué ofrecerá ahora para que Trump trague el anzuelo? Esta es la madre del cordero. Podrá hacer promesas de que será un buen chico, de que no continuará desarrollando misiles que puedan alcanzar Estados Unidos, pero es casi inconcebible que poseyendo el status nuclear, y vistos los precedentes de los lideres de Irak y Libia, acceda a desarmarse y eliminar sus armas nucleares. Eso no ocurrirá y Washington y el mundo tendrán que resignarse, como ocurrió con Irán, a aceptarlo públicamente.

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