Más sobre la revisable

Que PP y Ciudadanos entren en una puja sobre la duración de las penas en la cadena perpetua revisable no es del todo edificante. Tiene, con todo, una explicación. En nuestro país ha habido recientemente varios crímenes abyectos reflejados abundantemente en la prensa, caso de Diana Quer, por ejemplo, y los ciudadanos, muy mayoritariamente, están porque ese delito debe ser castigado sin excesivas atenuantes y, en consecuencia, desean que la ley existente no se derogue ni se suavice.

Más difícil de entender es la postura de los que quieren cargarse la ley por considerarla dura y pretenden aprobar un texto más benévolo hacia los delincuentes. Entre estos,  el PNV, imaginamos, se moverá por las presiones que viene sufriendo de parte de su electorado en relación con la prisión de los terroristas etarras. Los partidos de izquierda por ese “buenismo” redentor que impregna a nuestra progresía acrecentado en la época de Zapatero.

En contra de estos se ha argumentado hasta la saciedad que, en principio, no se imponen penas para impulsar la inserción de un criminal  en la sociedad  sino para castigar a una persona despiadada que ha cometido delitos especialmente execrables. Parece lógico, pero esta conclusión no es la que yo emplearía para persuadir a los buenistas que quieren cargarse la ley. No se les convencería.

Lo que sí me rompe los esquemas mentales es que existiendo la ley de cadena perpetua revisable para determinados supuestos jurídicos en la práctica totalidad del mundo occidental nuestra izquierda quiera innovar eliminándola. Puede que una porción de nuestra izquierda repudie la visión de la justicia de Estados Unidos donde en varios de sus estados existe la pena de muerte y Hollywood nos ha mostrado con profusión excesos en la política penitenciaria. Ahora bien, y esta es mi pregunta, existiendo la perpetua revisable, en Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña y la inmensa mayoría de los países de nuestro entorno (Portugal sería una excepción), ¿por qué bastantes de nuestros diputados quieren tirarla por la borda?

¿Son los nuestros más respetuosos de los derechos humanos que los políticos - socialistas, conservadores o centristas - alemanes, franceses, austriacos, británicos, polacos...? La originalidad española no la acabo de entender.