El medio ambiente tomado a broma

Unos quince mil científicos de todo el mundo han protestado públicamente en estos días porque el tema medioambiental no se toma en serio. Los políticos de muchos países desarrollados se vienen indignando porque Trump, en una de sus ocurrencias, se salió de los compromisos adquiridos hace años en París en relación a la limitación de la emisión de gases. El acuerdo era uno de los logros de la era Obama.

Hay, sin embargo, una gran cantidad de hipocresía en esos políticos que ridiculizan al americano. Resulta que rezan por el medio ambiente, su preservación es una causa sacrosanta, pero ellos, sin espantadas abiertas como la de Trump, tampoco cumplen. Macron, apóstol del medio ambiente, arrastra los pies: va a retrasar el cierre de centrales nucleares, se encogen las subvenciones para cultivos ecológicos, etc… Los objetivos de la Cumbre parisina del 2015 no parece que vayan a ser alcanzados como también prueba el caso chino.

China es actualmente el mayor emisor de gases, por lo tanto el país que más polución provoca. Allí también parece que en la religión de la preservación del medio ambiente una cosa es predicar y otra dar trigo. Su gobierno hizo asimismo promesas que no va a cumplir. Parece que la contención momentánea de la polución en China estaba fundamentalmente basada en que había habido una contracción económica en su gigantesca economía. Ahora que el país arranca de nuevo con más fuerza el crecimiento de las emisiones-un 3 ‘4 por cien este año, es decir superior a lo previsto-no se detendrá.

El equipo de investigación de Global Carbón Project indica que la emisión de gases de carbono bajó en el pasado año en 22 países pero aumentó en 101.

El acuerdo sobre los gases sigue la tendencia de otras empresas caras a las Naciones Unidas como la eliminación de la pobreza aprobada en la Cumbre del Milenio. La ONU hace una interesante labor de mentalización pero, a la hora de obtener resultados, la comunidad internacional, es decir, los gobiernos se quedan regularmente por debajo aproximadamente de la mitad de lo prometido.