El victimismo, Ronaldo y el escarmiento

Por mucho que se sea madridista, yo lo soy a espuertas, uno es más español y razonando con frialdad se alegra de que los despropósitos del árbitro del Barcelona-Real Madrid del pasado domingo perjudicaran claramente al equipo de la capital de España y no a su rival. Podemos preguntarnos qué habría pasado si las decisiones archidudosas que el colegiado adoptó hubieran dañado  al club catalán. Eso, sin la menor duda, en las fechas en que nos encontramos, habría dado alas a los que repiten una y otra vez que las instituciones nacionales, en este caso los árbitros, hostigan constantemente a Cataluña.

¿Qué habría pasado si el piscinazo que llevó a cabo el marrullero Suárez hubiese sido interpretado por el negado Bale y ello hubiera significado un gol para el Madrid? Y más aún, ¿qué habría ocurrido si un delantero azulgrana es desplazado, voluntaria o involuntariamente, por un jugador blanco dentro del área y el ínclito colegiado no sólo no lo sanciona con penalti sino que castiga al derribado con algo que implica su expulsión? Los gritos de muchos aficionados cules atravesarían la península ibérica, la prensa deportiva catalana titularía en primera ” ROBO” y, lo más preocupante, la CUP y algún otro grupo político  ganarían votos para el ilegal referéndum. Proclamarían que, de nuevo, el poder centralista y casposo, comete una fechoría para dañar al Barça y favorecer al Real Madrid. Lo hacía Franco, dirían, y lo sigue haciendo la democracia centralista burguesa y corrupta.

Por eso, a riesgo de ser masoquista  no me escuece que el pintoresco y miope arbitraje creara problemas a mi equipo. Me importa más España.

Igualmente pintoresca es la actitud de Ronaldo, un jugador veterano que a sus 32 años debería conocer el alcance de sus actos. Es obvio que él no podía prever que por caer al suelo en pugna por un rival le iba a caer una segunda tarjeta amarilla. Pero, ¿cuál es el sentido chulesco de despojarse de la camiseta cuando logró su imponente gol? ¿Que trataba de demostrar o de vender?  Es un acto irresponsable de un chiquillo que puede traer consecuencias en la marcha de la liga. El Madrid, sin Ronaldo, no está  para tirar cohetes en su eficacia goleadora. Benzema pasa por unas semanas de penuria y Bale tiene las limitaciones que conocemos.

Es quimérico que el Club blanco tenga las agallas para imponer una sanción sustancial al eficaz portugués. Un amigo me sugería 100.000 euros de multa. No se atreverá pero tanto los del Bernabéu como otros equipos deberían reactivar una normativa que estableciese taxativamente que un comportamiento irreflexivo en el campo  y sancionado por la Liga llevara aparejado una sanción no simbólica del Club. Los Clubes deberían entonces desear que el primero que incurriera en esa conducta fuera un futbolista que no esté en el Partenón de los mitos. No se atreverían a imponer la nueva norma a Ronaldo o Messi aún con un nuevo y severo reglamento. Una vez que se hubiera impuesto la sanción al pardillo seria más fácil, creado  el precedente, castigar a un mito como Ronaldo si hace una chiquillada como el otro día.

Machada del jugador que hoy, con la euforia del baño de los merengues al Barcelona en su campo, no es calibrada en su justa importancia a pesar de significar cinco partidos de suspensión. Cinco partidos sin Ronaldo pueden ser muchos partidos.