Sin pelos en la lengua

Trump Merkel

Animada por estar con correligionarios en precampaña electoral, Angela Merkel ha soltado unas frases que han dado la vuelta al mundo, los europeos “no podemos contar como en el pasado con Washington y Londres. En temas de seguridad debemos empezar a confiar en nosotros mismos”. No le han llegado sólo aplausos. Hay quien argumenta, de un lado, que Trump no es eterno con lo que las aguas atlánticas estarán menos agitadas. De otro, que Doña Angela hablando sin tapujos como acostumbra el irritante Trump está haciendo el juego de Moscú que ve a la OTAN dividida. Miel sobre hojuelas para Putin.

Sin embargo, Merkel no es la única que pone el dedo en la llaga sin vacilaciones. El flamante presidente Macron ha recibido a Putin en una gran sala de Versalles y, en la conferencia de prensa, cuando un periodista ruso le ha preguntado porque había excluido de la reciente campaña electoral a periodistas  de Rusia Today y de Sputnik, dos medios moscovitas cercanos al Kremlim, no ha vacilado en contestar que “cuando los periodistas esparcen falsedades ya no son periodistas, son órganos de influencia”. A Putin no le habrá gustado.

El conocido senador republicano McCain en gira por Australia ha pedido a los aliados de Estados Unidos que tengan paciencia con Trump pero al hablar de China ha utilizado expresiones con más sal gorda que las  de su correligionario y presidente en la campaña electoral. China, ha dicho, se comporta como un “matón” en el terreno internacional

Por otra parte, y en clave interna electoral donde se puede golpear sin guantes, la señora May, tal vez aguijoneada porque su rival laborista ha acortado algo la distancias, exclama que el señor Corbyn sería un desastre para negociar el Brexit, “no quiere el arma nuclear, no quiere luchar contra los terroristas, no quiere dar a la policía los medios necesarios para defender a los británicos. Sería capaz de ir totalmente desnudo a negociar con la Unión europea”. (La frase es una reminiscencia de la que usó Bevin en los cincuenta para lapidar a gente de su partido)

Mientras tanto Trump sigue sembrando inquietudes. En Alemania no habrán apreciado, en otros países europeos, sí, su frase de que la política comercial germana “es mala, muy mala” y empieza ya, con sólo cuatro meses en el poder, a hacer limpieza en su equipo cercano. Ahora salta su Director de comunicación lo que no se sabe si acrecentará más aún el poder de su ya famoso yerno.

Por cierto que en lo de dar poder a los familiares y crear canales diplomáticos paralelos, Trump, como en otras cosas, no innova. El mítico Kennedy, en la crisis de los misiles en Cuba, delegó en su hermano para que tratara con los soviéticos y dejó a oscuras al Departamento de Estado

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