La batalla de las redes en el fútbol y en la política

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Parece que esta vez los hackers no han tenido suerte en la intoxicación contra Macron en la campaña electoral francesa. En Estados Unidos les fue bien. Revelaron cosas que, aunque fueran verdad, desprestigiaban a Hillary Clinton.

En ambos casos muchos ven la mano del Kremlin que, al parecer, tiene unos manipuladores del Internet que dejan poco rastro y siembran las redes de conexiones que hacen daño a una persona determinada. En Rusia, Macron era la persona detestada. Es europeísta convencido y no muy partidario de rebajar o suprimir las sanciones a Rusia. Su rival Le Pen, y otros candidatos como Fillon, benévolo con las sanciones, o Mélenchon eran mejor vistos por la cúpula rusa. Que en Moscú el triunfo de Macron no ha entusiasmado lo muestra la reacción de los medios de información cercanos al poder, hay ataques al nuevo presidente, el hombre de los banqueros, un peso ligero y hasta se le llama psicópata.

El votante galo, con todo, no ha prestado atención a la basura volcada en las redes sociales. El tema, sin embargo, la posibilidad de alterar con monsergas e invenciones maliciosas los resultados electorales es de preocupación creciente.

En el fútbol, las redes sociales van progresivamente calentando el ambiente entre aficiones rivales y las consecuencias puede que no sean venturosas. La pancarta gigantesca desplegada en el Bernabéu en la primera vuelta de la semifinal europea no era un prodigio de tacto. Restregar al rival dos derrotas traumáticas no es excesivamente diplomático ni elegante. Ahora bien, parece que el bombardeo en las redes de bastantes forofos atléticos tampoco es precisamente versallesco. Desde luego, presumir que un equipo representa a la gente y otro a personas de alta alcurnia es tan simple como falso. La descalificación entre las dos aficiones es ya longeva. La inquina en la atlética parece quizás mayor. La prueba del nueve es la actitud hacia otro gran rival, el Barcelona.

¿Quién prefieren los atléticos que gane en una confrontación en el Madrid y el Barça? ¿Y quién prefieren los madridistas que triunfe en un choque entre el Atlético y el Barça? En el porcentaje, ¿lo adivinan?, está la diferencia en la tirria hacia el rival madrileño.

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