Hipocresía y verdades en el mazazo a Siria

Los escasos gobiernos que se indignan (Rusia, Irán) con el ataque de Estados Unidos a la base siria llevan razón en una cosa: Washington ha bombardeado un país soberano con el que no está en guerra lo que está, en principio, en contra de la Carta de la ONU.

Afirmado esto, los contestatarios españoles deben preguntarse por qué la acción del impulsivo Presidente americano ha obtenido el beneplácito general en el mundo (y, por cierto, ha aumentado la popularidad de Trump en su país, no es de 36 por cien como dicen varios medios españoles sino de 42). La primera razón de que el americano haya encontrado aceptación y más de un aplauso es que el sirio Assad es un paria detestado en la comunidad internacional por su comportamiento durante la guerra civil que asuela a su país y que ha provocado más de 400,000 muertos. Es significativo que Trump haya realizado su acción punitiva después de recibir a dos líderes árabes de diferente signo, el rey de Jordania, el presidente egipcio, y dejara la cena con el Presidente chino para explicar los motivos de su represalia.

La segunda es que Assad acababa, según la convicción general, de bombardear una ciudad con armas químicas lo que no sólo es execrable por se, violaba resoluciones y convenciones de la ONU, sino que quebrantaba su expresa promesa de que no volvería hacerlo cuando Obama habló de que estaba cruzando líneas rojas. Un subsecretario de Exteriores de Obama, Tony Blinken, acaba de manifestar que siempre supieron que Assad no había eliminado todas las armas químicas aunque el Ministro de Exteriores Kerry dijera que lo " habían purgado al 100 por cien".
Trump, por otra parte, es conocedor de que Putin tiene los pies de barro. Era garante de la conducta de Assad (el ruso debe estar irritado con su aliado sirio) en lo tocante a armas químicas y el ruso ha violado groseramente el derecho internacional en Ucrania y en la absorción de Crimea. Por otra parte, los precedentes americanos de atacar sin guerra son recientes y no produjeron escándalos: Reagan a Libia cuando Gadaffi pregonó que el que entrara en el golfo de Sidra "cruzaba la línea de la muerte"(1981) y Clinton años más tarde a Irak para castigar tropelías de Sadam Husseim. (Los mal pensados dicen que lo hizo como cortina de humo para desviar la atención del escándalo Levinsky).

Todas las circunstancias del tema hacen difícil que el gobierno español pueda mostrar el menor remilgo por la acción yanqui aunque los barcos salieran de Rota. Pensar que estábamos informados es estúpido. Si no lo sabia el cuartel general de la OTAN, si Trump no informó ni a su propio Congreso, es ridículo pensar que iba a llamar a Rajoy. Luego, si tenemos una alianza con Estados Unidos y Washington realiza una acción que no halla la menor protesta en ninguno de los aliados seria un poco extraño que Madrid diera la nota, le guste o no le guste, por el hecho de que las fragatas desde las que partieron los 59 misiles tuvieran como base a la ciudad gaditana.