Contradicciones trumpianas

Trump

El titular de la moderada e influyente revista Time es significativo: “El caos dentro de la Casa Blanca de Trump”. El ministro de Asuntos Exteriores francés Ayrault comenta a la prensa, después de entrevistarse con su colega americano Tillerson, que la política de Estados Unidos estaba siendo confusa y preocupante. El desconcierto sobre la verdadera política exterior de Washington se expande. Tres personas importantes, el vicepresidente Pence, el secretario de estado Tillerson y el de Defensa Mattis han pasado unos días en Europa poniendo paños calientes a diversas declaraciones del Presidente. Las cancillerías europeas no saben a quién creer. ¿Marca Donald Trump la política exterior o dice lo que le viene a la cabeza y luego tienen que echarle agua sus subordinados más relevantes?

Las contradicciones flagrantes están a la orden del día; hace una semana el Presidente hacia una declaración crucial después de reunirse con el israelí Netanyahu: A Estados Unidos le era igual que el conflicto de Oriente Medio se resolviese alumbrando dos estados, como es la postura occidental y la de la ONU, o con la existencia de un solo estado, lo que ha sido acogido en muchos países como una blasfemia. Sin embargo, ayer, la nueva Embajadora yanqui en Naciones Unidas Nikky Haley, una persona de hablar claro y que en la campaña electoral criticó sin tapujos a su actual jefe, ha manifestado rotundamente que Estados Unidos prefiere la solución tradicional de dos Estados. Ayrault había manifestado a Tillerson que es la única solución realista, justa y equilibrada. Para aumentar la contradicción, D. Friedman, propuesto para Embajador en Israel y que en el pasado reciente había defendido con énfasis los asentamientos que el gobierno de Tel Aviv viene instalando ilegalmente en tierras que en el futuro deben ser parte del no nato Estado palestino, abjura ahora de ese postulado y declara, en su examen de confirmación en el Senado, que está arrepentido de muchas de las cosas que dijo en el pasado sobre el problema palestino. Trump, de su lado, también ha moderado su actitud ante los asentamientos. Cree que no ayudan a alcanzar la paz.

El presidente sigue irritando a los europeos. Los diputados británicos, varios de ellos, se indignan-tachan al americano de ignorante y misógino- con que Trump pueda hacer en breve una visita oficial a Gran Bretaña. Un laborista, Paul Flyn comenta, con sarcasmo, la incontinencia verbal trumpiana, su twittdiarrea y un conservador lo defiende: “pasará a la historia por haber sido ampliamente condenado por cumplir sus promesas”.

Las contradicciones se propagan a Rusia. Los medios de información importantes han dedicado en un mes más espacio a Trump que al propio Putin. Algo sin precedentes. Desde que hace días el americano destituyó a su asesor Michael Flynn, al parecer por tener contactos no declarados con Moscú, el viento ha cambiado. Tal vez, las cabezas del Kremlin comienzan a pensar que el americano no será tan complaciente con Rusia como pensaban. El hecho es que Trump ha desaparecido abruptamente de la televisión rusa fuente en la que bebe 80% de la población de aquel país.

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