De héroes a villanos: el Barça

PSG

Esto no se puede creer. Hace dos días, el Barcelona, para bastantes comentaristas europeos, era el favorito para ganar la Champions. El tridente aparecía como los tres delanteros más mortíferos del último medio siglo, ni DiStéfano-Puskas y Gento podían comparárseles, Busquets era un emperador, Iniesta un genio en su apogeo y Luis Enrique uno de los entrenadores mundiales del año.

En horas veinticuatro, después del mazazo parisino, todo ese tono ditirámbico parece que fue utilizado no ahora sino hace años porque las críticas, las puyas, las descalificaciones han invadido el terreno de juego: el tridente no es tan mítico y no puede resolverlo todo, Busquets está en el peor momento de su carrera y muestra su inveterada lentitud, Iniesta es una sombra y el aparentemente sabio, hasta anteayer, Luis Enrique es un principiante, un improvisador sin mucha idea al que Emery puso totalmente en evidencia y hará lo propio cuantas veces se enfrenten. La conclusión ominosa es que el Barça, ahora, de pronto, es un equipo sin liderazgo, sin sistema, esto es el fin, se entona, y no sólo por una noche triste.

La prensa francesa se extasía ante el juego del Paris Saint Germain. El deportivamente circunspecto Le Monde afirma que el Barça fue pulverizado, que conforme avanzaba el encuentro los parisinos entraban más trance, que Di María y sus compañeros del equipo francés levitaban, que Ter Stegen, a pesar de su buena actuación, estaba ya grogui en el último tanto... Una encuesta de urgencia entre los seguidores del muy leído L´equipe indica que más de la mitad de sus lectores creen que es la victoria más hermosa de la historia de cualquier equipo francés en la Champions.

La conclusión es similar en la totalidad de los medios deportivos europeos desde el francés Le Figaro hasta el británico The Guardian pasando por los diarios italianos, alemanes... Lo malo para la imagen del equipo español, en su pésima noche, es que por su categoría y la conocida ansia, del ahora su encumbrado rival del martes, de llegar, por fin, a una final europea el encuentro fue seguido por millones de espectadores de bastantes partes del mundo.

Lanzados por el derrotismo ya se entra, sobre todo en España, en la senda apocalíptica. Se resume que este Barça está acabado, que Luis Enrique es un piernas y la entidad va a entrar en el síndrome de autodestrucción que le aquejaba hace años. Alguien apunta, no entiendo por qué, que en la debacle tiene algo que ver la renovación de Messi.

El fútbol es cruel. La pelota no entra y de ser un modélico dios del Olimpo te conviertes en un mortal lleno de taras. Defectos que curiosamente nadie te había visto hasta ese momento. Es injusto. Los azulgranas siguen teniendo una pléyade de excelentes jugadores y el tridente continúa siendo la tripleta más efectiva y con más clase no de Europa sino del mundo. Ahora, con todo, el ambiente se enrarece y lo pueden pasar mal.

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