Europa, los refugiados y Estados Unidos

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En España todos nos hemos quedado pasmados con el decreto firmado por Trump deteniendo abruptamente la entrada de ciudadanos de siete países musulmanes. La orden tiene aspectos disparatados como el impedir que entren en el país personas que venían residiendo legalmente en él, incluso trabajando, y que habían ido a pasar una temporada en su país de origen por razones familiares o por vacaciones.

Ahora bien, en Europa y España nos rasgamos las vestiduras por la actitud global de Estados Unidos en la acogida de refugiados cuando aquí tenemos el techo de barro. Una buena parte de las naciones europeas sigue desplegando una actitud claramente cicatera a la hora de acogerlos. Hemos desplegado una serie de barcos en el Mediterráneo con objeto de detener el tráfico de seres humanos procedente de Africa, operación en la que nuestra fragata Navarra viene desarrollando una estupenda labor humanitaria, pero esos buques aunque logran salvar miles de vidas no son suficientes, ni allá cerca, para desarticular, persiguiéndolos, a los inmundos contrabandistas.

Libia es un buen ejemplo del fracaso de la política europea. Cargarse al déspota Gadafi ha traído el caos. Literalmente. El Estado libio no existe. El gobierno instalado en Trípoli, y apoyado por la ONU y la Unión Europea, sólo controla una parte pequeña del país. Los traficantes humanos pululan libremente por el resto del territorio extrayendo enormes sumas de los desgraciados que quieren entrar en Europa y embarcándolos en lanchas en condiciones inhumanas y peligrosas. Que los recojan los buques europeos o que perezcan( ¿se han ahogado 11.000 en los últimos seis años?) es algo que no preocupa a los comerciantes en carne humana.

Pero lo más chocante es la recepción de esos refugiados una vez que llegan al continente europeo. Grecia tiene miles e Italia, por estar frente a la costa libia, debe haber acogido una cifra superior a 400.000 en los últimos dos años. Y aquí viene lo gordo : la mayor parte de las países europeos no se ponen de acuerdo en que hacer con ellos. La solidaridad no funciona. Si los estadounidenses, Obama discretamente y Trump estentóreamente, se quejan de que los europeos son unos gorrones en el tema de defensa, los italianos lo hacen en el de acogida de refugiados. Llevan ambos razón. ¿ Cuantos ha acogido España en los dos últimos años? Unos puñaditos. Es cierto que hay que cribarlos por razones de seguridad , ¿ pero hemos respetado nuestros compromisos? Parece que no.

Una cosa es predicar y otra dar trigo.

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