Bofetada y pataleta

Las autoridades israelíes se despiden del año con un gran berrinche. Por primera vez desde hace unos treinta y cinco años, el Consejo de Seguridad de la ONU, bajo presidencia española, condena la conducta israelí en los territorios ocupados y más en concreto la política de asentamientos. Una bofetada simbólica a Tel Aviv.

Esto ha ocurrido, y aquí está el berrinche, porque en esta ocasión Estados Unidos no ha utilizado el manto protector del veto, con el que la resolución no habría podido ser aprobada, se ha abstenido. El Gobierno israelí de Netanyahu ha montado literalmente en cólera, piensan que es una traición de su mejor aliado, han lanzado puyas contra Obama y hecho unos gestos diplomáticos que, para un observador imparcial, por mucho que comprenda y defienda el derecho de Israel a vivir en total paz en su territorio, resultan ridículos.

Baste mencionar que las autoridades israelíes han convocado uno por uno a los Embajadores de todos los países que componen el Consejo para echarles una pequeña bronca por lo que consideran una resolución “vergonzosa”. Arropados durante décadas por el Gobierno de Washington, que no sólo es el más poderoso del mundo sino que cuenta con el veto, los dirigentes de Tel Aviv parecen no darse cuenta de que, haciendo casas para judíos en terrenos que deben integrar el futuro estado palestino, no sólo están quebrantando la legalidad internacional sino que TODOS los países integrantes del Consejo han votado la resolución (la abstención de Estados Unidos es, en este caso, una aprobación tácita). Esto les debería hacer reflexionar. El Consejo, con cinco miembros permanentes y diez elegidos, no está trufado con enemigos de Israel, es un fiel reflejo de la comunidad internacional. Los nuevos que entran ahora para sustituir entre otros a España habrían votado lo mismo. Entonces, ¿por qué convocar a los Embajadores para echarles la bronca? ¿Tienen que llamar a cada uno de los 192 embajadores en la ONU, a la totalidad del planeta, para decirles que su conducta es vergonzosa y equivocada, que su conducta es racista, que quieren destruir al Estado de Israel?

Este numantinismo es contraproducente. La realidad es más simple. Israel, con los asentamientos, viene complicando la solución del problema de Oriente Medio, en otras palabras la creación de un estado palestino como se aprobó hace más de sesenta años. No es que la comunidad internacional se ha vuelto loca y antijudía. Es que los actuales líderes de judíos vienen, con los asentamientos, pisoteando la legalidad internacional por muy democrático que sea, que lo es, el Estado de Israel.