El huracán Trump pulveriza los pronósticos

Todos los gurús de los pronósticos, y los que han jugado a gurús como yo, han patinado. El Presidente número 45 de la historia de Estados Unidos será el estrafalario, misógino e impredecible Donald Trump.

En Europa y en España esto es un auténtico escándalo, algo que demuestra que los ciudadanos estadounidenses son unos críos ignorantes y un poco descerebrados. Ocurrió con Bush y ahora con el “impresentable” Trump.

Las cosas en Estados Unidos no son tan simples. Trump puede ser para nosotros una figura inquietante pero en su país ha desplegado un mensaje de cambio, de pequeña revolución frente a los poderes establecidos. Ha convencido a bastante gente de que los políticos tradicionales no van a traer las soluciones que el país necesita, que él las tiene, aunque no las ha explicado convincentemente, ha fustigado a las élites y una porción considerable de la clase media americana lo ha creído, especialmente, y curiosamente dado que está situado a la derecha de Hillary Clinton, las personas blancas conocidas como blue collars (es decir, los del mono en contraposición a los que llevan corbata). Populismo casi en estado casi puro.

Aparte del descubrimiento de que ese mensaje populista ha tenido un considerable eco en la democracia más importante del mundo, hay que anotar asimismo que Trump, aunque en España esto resulte increíble, no está totalmente a la derecha en el espectro político estadounidense y, más pasmoso aún para nosotros, para muchos americanos tiene mucho más carisma que Hillary Clinton. Un español o un francés pensaría que ninguno de los dos resalta en ese aspecto, carisma más bien poco, concluiríamos, pero  oyendo a los estadounidenses la conclusión es diferente.

El magnate no ha sacado en número total de votos unas cifras mayores que Hillary, cada uno obtiene unos 59 millones de votos con la señora Clinton sacándole una ventaja de 100.000, pero el sistema de votación indirecta lo ha mandado a la Casa Blanca. 29 estados han votado por él y 21 por ella. Ha puesto, con todo, en solfa una serie de mitos: que la inmensa mayoría de las mujeres escogerían a Clinton ávidas de poner una mujer al frente del país, la mayoría no ha sido inmensa, que el republicano no podía  ganar en Estados en que el voto obrero es decisivo, su triunfo en Pensilvania es un claro desmentido a este aserto, y el de que no tendría un voto negro. La gente de color no ha acudido masivamente a las urnas y los que han ido no todos han ido a Hillary.

Emerge claramente que la señora Hillary levanta bastantes ampollas. En Estados en que Obama ganó claramente hace cuatro años ella ha perdido. Ahora hay que vivir con Trump. La bolsa ha bajado pero no se ha desplomado y en Europa y en el mundo tienen que mentalizarse de que hay que vivir cuatro años con él, hasta ayer, impresentable, zafio y narcisista Trump. Y, de propina, con una cámaras legislativas en que su partido tiene mayoría.