Clinton ganará por un cuerpo

Las encuestas se han enormemente apretado en los últimos dias pero es harto improbable que Trump pueda ganar las elecciones. Aunque ha reducido la distancia de diez u once puntos a menos de dos, lo que coloca el resultado al albur de cualquier escándalo que surja en estas cuarenta ocho horas, la señora Clinton está destacada en las encuestas en bastantes de los Estados que aportan más delegados al Colegio Electoral, entre otros el más poblado, California (55 delegados de los 270 necesarios para llegar a la Casa Blanca). El candidato republicano podría, aunque no sea probable, sacar globalmente más votos que Hillary Clinton -Al Gore sacó más que Bush y perdió- pero no le serviría demasiado. Casi todos los analistas coinciden en que, a no ser que las encuestas estén pifiando demasiado -puede haber un voto oculto pro Trump-, las cuentas no le salen al republicano. Tendría que lograr el triunfo no en uno sino en ocho o nueve estados (Pensilvania, Ohio, Nevada, Carolina del Norte…) en los que anda levemente rezagado. Es muy difícil que cambien las tornas en todos y es sabido que la principal característica del sistema electoral de elección indirecta estadounidense es que el vencedor de un estado, aunque sea por un voto, incorpora a todos los delegados del mismo.

Los titulares estadounidenses de los últimos días, dentro de la enorme polarización de esta prensa, señalan que Clinton y Trump marchan codo con codo en la recta final. Sin embargo, en las cabeceras de los que favorecen a Hillary, el New York Times, y más soterradamente en los enunciados de los más cercanos a Clinton, la cadena de televisión Fox, se abre, dentro de la incertidumbre, la idea de que la demócrata volverá a la Casa Blanca esta vez como Presidente. Desenterrar el tema, como ha hecho el FBI, de los correos muy impropiamente enviados por la señora Clinton- en la mañana del domingo la Fox pregonaba que Hillary hasta utilizaba a la mujer la limpieza para sacar fotocopias de telegramas confidenciales- ha espantado a algunos de los indecisos que se pasarán a Trump o se quedarán en casa pero no será suficiente para aupar a Trump.

Los demócratas, con todo, no bajan los brazos. Obama, en un esfuerzo que no tiene casi precedentes en la historia de Estados Unidos, ha hecho constante campaña a favor de la señora Clinton -el lunes estará en un mitin- mientras que muchos de sus predecesores, después de apoyar a su correligionario, han mantenido una relativa distancia de la campaña. Obama le teme a Trump como a la bicha. El republicano echa pestes de muchas de las políticas del actual Presidente y ha manifestado que desmantelaría alguna de ellas como la reforma sanitaria que ha dado cobertura a 35 millones de ciudadanos que no la tenían. El millonario no ha sido muy específico sobre con que la sustituiría. La popular Michelle Obama, probablemente la mujer más admirada del país, también ha tomado parte en más de un acto electoral y fustigado acerbamente a Trump. En cualquier elección Michelle barrería al millonario republicano.

Esta en una primera lección a extraer de estas elecciones. Los estadounidenses van a escoger entre dos candidatos muy impopulares. Bastante más de la mitad de la población desaprueba a uno u otro. Otro dato interesante es analizar cómo casi la mitad de los estadounidenses que votan se van a inclinar por un personaje tan estrafalario, vulgar, impredecible y ególatra como Trump. Y la tercera es que la señora Clinton no lo va a tener fácil. Se cree que el Congreso quedara en manos republicanas y Trump se convertirá en el moscardón que denuncie tercamente las flaquezas censurables, hay varias, de la que será Presidente.