Primer asalto: Hillary a los puntos

Parece que cien millones de personas vieron el debate Clinton-Trump. El eco en Europa da a Hillary como clara ganadora. En Estados Unidos, la impresión no es exactamente esa. Hay asimismo más comentaristas que señalan que la demócrata estuvo mejor, pero las votaciones de los ciudadanos en las redes están mucho más equilibradas. Los que respondieron a la CNN se inclinaban por Clinton, los que votaran en la página en la red de la prestigiosa revista Time, más de un millón de personas, daban vencedor al millonario republicano.

Los medios de información europeos, y en esto coinciden casi con la opinión pública, han apostado, desde siempre, por la señora Clinton, todo menos Trump parece ser la consigna, y pueden dar casi por enterrado al republicano. Esto sería un error. Todos aquí encontramos más preparada, y más presidenciable, a Hillary Clinton, lo que nos lleva a desear su victoria pero el pescado no está vendido. Las encuestas sobre el vencedor en la elección dentro de cuarenta días siguen muy apretadas y, como es sabido, el desarrollo los debates no ha inclinado normalmente la balanza en Estados Unidos, excepto en los casos en que uno de los contendientes comete una pifia considerable. Ford que se había desenvuelto bien en su primer asalto tuvo un desliz considerable en el segundo cuando dio a entender que Polonia no estaba dominada por la Unión Soviética.

Trump no metió ostensiblemente la pata en la noche del lunes. Tuvo menos pegada y compostura que su contrincante, continuó mintiendo descaradamente, ( como seguir negando que, en un momento determinado, él apoyó la guerra de Irak, cosa que, por otra parte, también hizo Hillary que no lo niega), pero no hizo ningún error clamoroso. Las espadas siguen en alto. Es posible que los candidatos cambien su conducta en los dos debates que quedan en octubre. Por otra parte, en cuarenta días la campaña puede seguir teniendo altibajos a causa de los indecisos. Una sorpresa sería que Trump mostrara sus declaraciones de impuestos y que Hillary se negase a revelar los centenares o miles de correos oficiales que envió indebidamente por su servidor privado. El republicano la desafió en este punto.

Mientras tanto, la desconfianza hacia los candidatos continúa. Un sondeo, poco después del debate, entre un grupo de votantes independientes mostraba que a Clinton la encuentran “mentirosa”, “corrupta” y aficionada a los secretos. De Trump dicen que “da miedo”, que es “falso y ególatra”.

Si hubo victoria de Clinton, pienso, fue a los puntos y no es concluyente.