Guantánamo: el vaso medio lleno o medio vacío

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Obama sólo podrá cumplir parcialmente su promesa de cerrar la base de Guantánamo. Va a rebajar sensiblemente el número de detenidos pero no limpiarla.

Se ha sabido que hace poco el gobierno de Washington logró colocar 15 de los detenidos, sospechosos de terrorismo, en los Emiratos Árabes Unidos. Con esto quedan 61 en el pequeño enclave cubano de Guantánamo. Un numero elevado de ellos es yemenita.

La prisión fue creada por la Administración de Bush a raíz de los atentados de las Torres Gemelas. Han pasado por ellas 720 sospechosos. El gobierno estadounidense se ha movido jurídicamente en terreno vidrioso. Los encarcelados no son considerados como prisioneros de guerra, por lo que no se les aplican las Convenciones de Ginebra, sino como "combatientes ilegales ". De los 242 que Obama encontró al llegar al poder han salido 181, liberados o entregados a otro país que, a menudo, también los ha dejado en la calle pasado no mucho tiempo. Un 10 por cien de los así puestos en libertad parecen haber vuelto a las andadas y se han reenganchado en algún grupo terrorista. El porcentaje era mayor entre los liberados en la época de Bush, que fue quien creó la prision.

El escollo principal para cerrar Guantánamo radica en que nadie quiere acoger a sus inquilinos. El congreso estadounidense pone toda clase de dificultades y los diferentes estados del país también. Hay razones de costo, el traslado y construcción de instalaciones adecuadas significaría un gasto superior a los 300 millones de dólares, y de seguridad. La mayoría republicana del Congreso teme que los tribunales ordinarios de Estados Unidos, bien por considerar que las pruebas son insuficientes o porque la admisión de la culpabilidad en algunos casos ha sido obtenida mediante tortura, den un carpetazo al asunto en bastantes supuestos y dejen en la calle a personas cuya extrema peligrosidad no ofrece la menor duda a la CIA y a la policía.
Otra dificultad supletoria es que ni los aliados de Estados Unidos ni muchos países árabes se han mostrado propensos a acoger a un puñado de los residentes en Guantánamo. En sus gestiones, la diplomacia estadounidense ha hecho ver que el peligro era colectivo, que todos debíamos cooperar y repartirnos los presos. Su éxito fue reducido. En la época de Zapatero nuestro gobierno accedió a acoger....un par. La decepción en Estados Unidos ante nuestra reacción y la de otros gobiernos amigos fue palpable.

En las próximas semanas, Washington intentará liberar a otra veintena de detenidos y se esforzará en colocar algún otro en algún país árabe amigo. El reloj corre. A Obama le quedan 153 días y no parece que pueda vaciar completamente la cárcel a pesar de sus esfuerzos.

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