El partido socialista y la unidad de España

Felipe VI y Pedro Sánchez

El partido socialista de Pedro Sánchez me tiene perplejo con el problema separatista. A veces, incluso, irritado.Cuando hace meses, el líder de PSOE o sus colaboradores más cercanos dijeron aquello de que se podía pactar, para sacar a España adelante, con cualquier grupo “excepto con el PP y con Bildu” me quedé estupefacto. ¿Puede alguien que desea dirigir los destinos de España, un sucesor de Felipe González, comparar, poner en el mismo saco a Bildu y al partido democrático que se ha alternado en el poder con los socialistas en los últimos treinta y cinco años? Es inaudito.

Llegaron más tarde una serie de apaños electorales en los que, con tal de mandar a las tinieblas al partido popular, los socialistas no vacilaban en aupar a Alcaldías y otras instancias del poder a miembros de grupos separatistas. El caso paradigmático es Badalona. Los populares habían ganado muy claramente las elecciones, repito, muy claramente. Se formó, como si los vencedores fueran apestados, una coalición para echarlos del poder. El PSOE no pareció mostrarse mayormente preocupado con hacer regidora a una separatista declarada. Podríamos seguir con Navarra y otros casos. Lo de Badalona, para mí, era de libro y no porque el alcalde saliente fuese oriundo de mi zona almeriense. Es hiriente porque enseñaba que para la actual cúpula socialista todo vale con tal de desplazar a los populares.

Meses después, Pedro Sánchez me pasma de nuevo y no agradablemente. De cara a la formación de gobierno lanza un “programa progresista y reformista”. Es amplio, tiene 53 páginas y en él aborda lo divino y lo humano, desde el maltrato a los animales hasta la ayuda al desarrollo en África pasando por garantizar la paridad mediante el sistema de lista cremallera, etc. Ahora bien, con la que está cayendo, en momentos en que dirigentes catalanes pregonan que inician el desenganche de España, Pedro Sánchez, en las 18,000 palabras de su programa, sólo le dedica CINCO al tema del separatismo. Cinco, “desarrollar concepto de Estado Federal”, y de forma como se ve muy velada al tema de, probablemente, mayor trascendencia que tiene planteado España. Sánchez me rompió los esquemas.

Ahora vemos a los de Podemos e Izquierda Unida blanqueando en Europa a una persona como Otegui. Tratando de vender en diversas capitales y en el Parlamento europeo la honorabilidad de una persona que asesinó, secuestró etc. Y que no ha manifestado estar arrepentido. Diversos grupos políticos españoles protestan, se mueven en el Parlamento. El grupo de Sánchez, sin embargo, permanece curiosamente callado. Un auténtico despropósito. Lo dicho, una conducta abono para la perplejidad e irritación.

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