Dilma camino del destierro

Dilma Rousseff

Sus partidarios dicen que se está perpetrando un golpe de estado. Sus enemigos que están simplemente eliminando a una corrupta empedernida. Ambas cosas son inciertas. Más correcto es que la Presidenta de Brasil puede tener los días contados.

Dilma Roussef es uno de los presidentes más incompetentes de las últimas décadas en Brasil. También de las más impopulares, su índice de aceptación es inferior al 15%. Esto, con todo, no puede justificar que se la inhabilite. Tampoco se sabe que haya robado a mansalva aunque el gigantesco escándalo de Petrobras ocurriese cuando ella estaba al frente de la petrolera. Hubo sobornos, pago de comisiones ilegales, desvío de fondos a los partidos en gran escala pero no hay pruebas de que doña Dilma estuviera al corriente.

El pecado de la Presidenta ha sido casi venial dados los tiempos que corren en Brasil y gran parte del mundo. Al no cuadrarle los presupuestos, para maquillar el déficit, extraía fondos de bancos estatales. Esta pillería ya había sido practicada con frecuencia por sus predecesores. La diferencia está en que la señora Rousseff abusaba más de la práctica, la transferencia de fondos era porcentualmente muy superior a la que hacían los que la precedieron, casi cuatro veces superior. La cosa "cantaba" más. Si el descubrimiento hubiera tenido lugar en momentos en que la Presidenta gozaba de popularidad y en un período de bonanza económica puede que políticos y medios de información, después de rasgarse las vestiduras, hubieran dicho que pelillos a la mar. Pero Roussef atravesaba un momento de enorme descrédito y la situación económica, en el eterno país del futuro, era preocupante.

Dado que la constitución brasileña no contempla el voto de confianza, iniciar un proceso de inhabilitación para castigarla y desembarazarse de ella era una poderosa tentación. Un castigo probablemente desproporcionado pero ciertamente no ilegal.

El Tribunal Supremo ha decidido no intervenir y el proceso de inhabilitación ya ha franqueado dos de las tres vallas que necesita para consumar la defenestración.

Las posibilidades de que la Presidenta sea desalojada se cifran en un 80%. Es irónico que de los 513 diputados que tenían que pronunciarse el domingo sobre la pertinencia de la inhabilitación más de 50 han sido acusados de cometer delitos y casi otros 100 están siendo investigados. El porcentaje requerido por la ley votó por continuar el proceso incapacitación.

Mientras tanto, la bolsa de Brasil sube ante la caída de Rousseff. Algunos dicen que muchos de los problemas del país, entre otros la subida espectacular del paro, no desaparecerán con la ejecución de la Presidenta.

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