Todo vale en la campaña de Estados Unidos

EEUU

Descalificaciones gruesas y civilizadas se cruzan en la campaña electoral de Estados Unidos con una intensidad desconocida hasta la fecha. Verbalmente, los candidatos, especialmente los republicanos Cruz y Trump, se han enzarzado en puyas verbales de elevado tono. Ha habido menciones zafias a la esposa del adversario y, en alguna ocasión, hasta se ha hecho referencia al tamaño del pene de los candidatos.

Ahora, leemos que la catarata de anuncios negativos en los medios de información, especialmente en la tele, viene asimismo fluyendo sin precedentes. Según el New York Times, ya se han gastado unos 132 millones de dólares en estos reclamos en que se denuncian las políticas del contrario y se le pinta como un ignorante, un despilfarrador, un improvisador, etc. La práctica es moneda corriente en Estados Unidos y recuerda aquel eslogan anti Nixon en el que debajo de su rostro venía la leyenda: ¿“Le compraría usted un coche de segunda mano a este hombre?”. El mensaje era que el que luego sería Presidente era un fullero.

El principal blanco de estos ataques nada subliminales es Trump. 70 millones de los 132 han sido empleados en descalificarlo. Los hay de la demócrata Hillary Clinton, sus asesores deben pensar que Trump será finalmente el rival republicano, pero hay sumas mayores empleadas en la campaña por las propias facciones republicanas que prefieren a otro de su ideología o que simplemente detestan la idea de que el lenguaraz Trump pueda representar al partido en la carrera final.

Nadie está libre de pecado. Obama también utilizó anuncios negativos para socavar la imagen de Romney. En pasadas campañas, la eficacia de estos anuncios era cuestionada. Había analistas que sostenían que el daño que hacían en la imagen del rival no justificaba el gasto. Ahora, la opinión ha girado y varios expertos deducen que el parón que ha sufrido Trump en su carrera en las dos últimas semanas (la pérdida clara de la primaria de Wisconsin, por ejemplo), es debido, en cierta medida, a que estos mensajes peyorativos empiezan a hacer mella.

Los sondeos de las recientes primarias muestran, en el lado republicano, que Trump sigue teniendo el apoyo de los votantes republicanos menos formados, es decir de los blancos sin estudios superiores que creen que el desarrollo económico del pasado quinquenio los ha dejado un tanto en la estacada, y Cruz de los de mayor renta y mejor formación cultural. De aquellos que no han experimentado descenso de su nivel de vida.

El estrafalario Trump, misógino, xenófobo pero más a la izquierda que Cruz, sigue teniendo clara ventaja en los delegados cosechados. Ahora en la importante primaria de Nueva York, más de 90 delegados, la aumentará porque su adelanto es abismal en los sondeos con sus rivales, Cruz y Kasich, en ese estado. El meollo de la cuestión, del que nos ocuparemos otro día, es si Trump llegará a la convención republicana con los 1237 delegados que necesita o si, por quedarse corto, en la reunión comienzan los cambalaches cuyo resultado podría ser impredecible.

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