Estados Unidos; sorpresas sin exagerar

La campaña electoral estadounidense ha arrancado en el pequeño estado de Iowa. Los resultados de anoche en el mismo son significativos, harán que algún candidato sienta la tentación de retirarse, pero tienen una importancia relativa. Iowa sólo tiene 3 millones de habitantes, el país 320, y la población del mismo depende en un 95% de la agricultura. Es, por lo tanto, escasamente representativo. Tiene, además, por otra parte, un peculiar sistema electoral en las primarias, en el campo demócrata, por ejemplo, los votantes han de acudir a los lugares de votación, escuelas, edificios públicos... y una vez concluido un debate entre los asistentes los votantes de cada candidato se agrupan en un rincón diferente de la sala y se les cuenta. En la mayor parte de los otros estados la votación es tradicional con papeleta.

Ahora bien, al ser el primer estado con primarias Iowa puede tener influencia para pulsar el talante del electorado e influir en las votaciones siguientes, New Hampshire dentro de unos días etc... y eventualmente, a veces, ser el inicio de una bola de nieve. La historia muestra que Iowa puede enterrar a gente, colocarla en candelero o situarla simplemente en un lugar aceptable con el que seguir la carrera y luego... estrellarse.

Desde este punto de vista, en el campo republicano Ted Cruz ha recibido una tonificante inyección al ser primero, Trump un frenazo no sabemos de qué intensidad y Rubio, el candidato de las fuerzas vivas republicanas, un resultado más que digno aunque haya quedado tercero. Debe estar tan contento como Cruz. Los mandamases republicanos piensan que Cruz, que defiende a ultranza el derecho a poseer armas, que piensa que el cambio climático tiene mucho de camelo y que se muestra agresivo en política exterior, cuenta con pocas posibilidades de atraerse a los votantes de centro. Y eso, a pesar de que más de una encuesta le da como vencedor en un hipotético duelo con Hillary Clinton.

Trump, de su lado, lame su herida, Cruz le ha sacado más de tres puntos, pero en New Hapshire la semana que viene cuenta con unos pronósticos muy favorables. Si se confirman y gana con claro margen, su carrera se relanzará.

En el lado demócrata, los dos favoritos están contentos. Han prácticamente empatado (49´9 por 49´6) y ambos encuentran mérito en lo conseguido. La señora Clinton hace ocho años se vio sorprendida en el Estado, ahora gana aunque sea muy raspadamente, después de una campaña en la que la han atacado con proyectiles de grueso calibre, su utilización de su servidor privado para enviar mensajes secretos, el dinero ingresado por su Fundación etc... Sanders, el mayor de los contendientes, situado a la izquierda de Clinton, ha visto que los jóvenes, los progres y los independientes le daban su voto. Dice que Clinton está entregada a las grandes compañías y a Wall Street; el sólo acepta donaciones individuales, éstas han llenado sus arcas (73 millones en el 2015) y no tiene pelos en la lengua.

La moral en el país es un tanto pesimista y antisistema. De ahí el éxito de los candidatos, Sanders, Cruz, Trump..., que atacan la forma como en Washington se hace política.