El debate y la política internacional

El debate a cuatro del martes no resultó ni aburrido ni apasionante. A mi juicio se ha enterrado precipitadamente la actuación de Pedro Sánchez, pienso que no hubo grandes diferencias entre los cuatro participantes, y paradójicamente las votaciones en Internet dan vencedor a Pablo Iglesias (en alguna se elige a la Vicepresidenta) que es el único que tuvo una sorprendente metedura de pata: todo un profesor de derecho político afirmando con rotundidad que Andalucía votó en 1977 quedarse en España.

Como era de esperar, esto no sólo ocurre en nuestras latitudes, la política internacional estuvo prácticamente ausente de la discusión. Sólo emergió al final porque el tema del pacifismo hace tilín a los españoles. Los moderadores plantearon directamente la pregunta de qué haría cualquiera de los entrevistados si, encontrándose en el poder el 21 de este mes, el presidente Hollande nos pidiera que mandáramos tropas a Siria con él. La pregunta revestía una cierta incomodidad porque los cuatro políticos saben que hay un sector bastante grueso de nuestra población que a no ser que vea claramente en la televisión que hordas de bárbaros fundamentalistas han invadido ya los pueblos de Granada, Almería y Cádiz, que han decapitado a noventa personas, esclavizado a mujeres, movilizado a niños de once años forzándolos a unirse a ellos etc… continuará diciendo que los ataques contra Occidente no van con nosotros, que la paz es un bien supremo, que a los terroristas hay que tratarlos con empatía y que es preferible morir que matar. Lo que ocurra en París o en Siria no va con nosotros aunque es sabido que estamos en el punto de mira de los terroristas.

Ante ese buenismo extendido en la población y el precedente de Atocha los políticos prefieren divagar y no pronunciarse. Les gustaría no tener que contestar a la pregunta hasta pasado el día 20 por si eso les resta un porcentaje de votos. Pablo Iglesias, previsiblemente, sí contestó. Es el adalid de ese pacifismo no sabemos si miope o ideológico (aquello contra lo que lucha Estados Unidos no puede ser malo del todo). Hizo alguna afirmación demagógica y falsa señalando que era mejor quedarse quieto que repetir “las bombas de Aznar” en Irak cuando, en realidad, no hubo tales bombas porque el ejército español llegó conscientemente a Irak cuando la intervención americana había terminado, y contestó rotundamente que no, que él no acudiría en auxilio de Hollande, que sería contraproducente.

No me extrañaría que el pacifismo cegato de Iglesias encontrara más entusiasmo en la audiencia que las respuestas más desvaídas de los otros tres. A mí, si hubiera estado allí, sin embargo, me gustaría pedir una alguna puntualización. La primera al señor Iglesias: si fueran unos nazis de derecha pura y dura los que, con la simpatía de Estados Unidos cometieran los atentados de París, las tropelías que aterrorizan a la población siria, los que nos tuvieran en el punto de mira, ¿estaría usted en contra de enviar tropas a detenerlos a Siria donde ya han producido la huida de centenares de miles de personas?

Y aun más importante a los cuatro: dado que los bombardeos no bastan para extirpar a los cafres del Isis (Daesh), si Hollande y Obama forman una coalición para enviar tropas sobre el terreno a Siria, la ONU no está en contra, a la vanguardia de esa coalición que lucha en tierra habrá varios miles de soldados árabes moderados y varios países occidentales empiezan sin vacilación a decir que sí al Presidente francés, ¿podría España, con un mínimo de coherencia, solidaridad y realismo, escabullirse diciendo que eso no conduce a nada, que no podemos estar en una operación que signifique muertes, que habrá daños colaterales y que nosotros estamos ante todo por la paz?.
Dudo que pasadas las elecciones pudiéramos y si lo hiciéramos sería bastante vergonzoso.